Cuentos del globo


Cuentos del globo 1
Sapos y diamantes
Europa – América – África
Versiones de Charles Perrault, Luisa Cruz y Birago Diop.
Selección de textos de Ruth Kaufman.
Ilustraciones de Eleonora Arroyo, Valerio Vidali, Diego Bianki y Claudia Legnazzi.
Buenos Aires, Pequeño Editor, 2012. Colección Cuentos del Globo.

Cuentos del globo 2
De bellas y bestias
Europa – Asia – América
Versiones de Jeanne-Marie Le Prince de Beaumont, Adele M. Fielde y Dominga Fuentes de Norambuena.
Selección de textos de Betsy Hearne.
Ilustraciones de Alicia Badalan, Mariana Chiesa, David Álvarez y Claudia Legnazzi.
Buenos Aires, Pequeño Editor, 2012. Colección Cuentos del Globo.
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Por Marcela Carranza

Los cuentos: “Viajeros del tiempo y de las culturas”.
Melville Hershovitz (1)

“Yo propongo la tesis de que lo más característico del lenguaje humano es la posibilidad de contar historias. Bien puede ser que esta habilidad haya existido en el mundo animal. Pero sugiero que el momento en que el lenguaje se volvió humano se encuentra en la más estrecha relación con el momento en que el hombre inventó un cuento.”
Karl Popper (2)

Cuando un viajero afortunado logra ingresar en alguna de aquellas cuevas que conservan el arte rupestre de nuestros antiguos antepasados, imagino que debe sentir una inmensa conmoción porque algo imposible está sucediendo. Seres humanos separados por milenios entran en contacto y el arte se descubre como una necesidad ineludible de la especie a lo largo de su Historia. Me pregunto si no sucede algo similar cuando de manera más sencilla tenemos a nuestro alcance un relato popular, una de esas narraciones que han viajado a través del tiempo y el espacio para depositarse en nuestras manos y revelarnos los sueños, los deseos, los miedos y la inventiva de hombres y mujeres cuya distancia en el tiempo resulta inimaginable.

No se puede definir con exactitud en qué época o lugar concreto tuvieron origen muchas de las narraciones que todavía hoy se cuentan. Los estudiosos hablan de un origen prehistórico. Pero éste no es el único misterio que envuelve a los relatos populares entre los cuales destacan los llamados cuentos maravillosos o cuentos de hadas. ¿Cómo es posible que un mismo cuento se repita con sólo algunas variaciones en lugares y culturas distanciadas enormemente entre sí? ¿Cómo es posible que hallemos una misma historia contada por un griot africano, un erudito francés del siglo XVIII y una pastora jujeña en el Noroeste argentino?

Al parecer, como señala la antropóloga Alicia Martín al final de Cuentos del globo 1, no hay una respuesta definitiva a este interrogante. La hipótesis del origen común y un proceso posterior de difusión fue defendida durante años por los llamados difusionistas, pero tales hipótesis no pudieron ser probadas; como tampoco las de aquellos que sostienen la teoría del origen múltiple e independiente en diversos lugares y momentos históricos de relatos cuya similitud se explicaría a partir de características comunes del pensamiento humano.


Ilustración de Claudia Legnazzi para Cuentos del Globo 1. Sapos y diamantes.

Lo cierto es que estos misterios que rodean al cuento tradicional subyacen en esta colección publicada por Pequeño Editor. En cada tomo hallamos tres relatos distantes en su origen geográfico-cultural, y sorprendentemente próximos en sus similitudes narrativas, al punto que resulta posible pensar en tres versiones de una misma historia.

En el caso del primer tomo, Sapos y diamantes, tenemos los siguientes cuentos: “Las hadas”, escrito por Charles Perrault (Francia); “Los dos hermanos y el Coquena”, contado Luisa Cruz (Argentina) y “Las calabazas de Kouss”, escrito por Birago Diop (Senegal). (3)

En los tres relatos se cuenta la historia de dos personajes. Uno: amable, generoso y honesto; el otro: egoísta, grosero y calculador. Dos hermanas y dos hermanos en los primeros, y animales —Leuk (la liebre) y Bouki (la hiena)— en el tercero, encarnan a los protagonistas. En las tres historias un personaje sobrenatural es el encargado de premiar al personaje noble y castigar al egoísta: el hada disfrazada de anciana en el cuento francés; el coquena, genio protector de guanacos, vicuñas y otros animales de la puna, en el cuento argentino; el Kouss, duende de la mitología senegalesa, en el cuento africano. Pero más allá de las similitudes resulta placentero descubrir las diferencias en los detalles de cada relato.

En el cuento africano el joven Kouss advierte a Leuk, la liebre, sobre las excentricidades que presenciará en su casa:

“Ven conmigo por el hueco de este tamarindo, pero cuídate de reír de todo lo que tus ojos van a ver en mi casa. Cuando mi padre regrese esta noche, va a querer poner su porra contra la cerca, pero será la porra la que tome a mi padre y la que lo ponga contra la cerca. Cuando regrese mi madre con el atado de paja sobre la cabeza, va a tirar el atado al suelo, pero será el atado el que levantará a mi madre y la tirará al suelo. Mi madre matará un pollo en tu honor, pero te hará comer las plumas asadas en lugar de la carne que ella descartará. Comerás las plumas sin decir nada y sin mostrar sorpresa.”

La vivienda de los duendes es un mundo al revés, un mundo absurdo donde los objetos manipulan y maltratan a sus amos. La condición impuesta por los duendes es aceptar ese mundo insólito sin sorprenderse ni burlarse de él. A la manera del lector que acepta las reglas inauditas de un cuento.


Ilustración de Diego Bianki para el cuento “Las calabazas del Kouss”.

El relato “Los dos hermanos y el Coquena” conserva cuidadosamente marcas de su origen oral. La adaptación de Ruth Kaufman sobre la escritura de Berta Vidal de Battini, quien dejó por escrito el cuento narrado por Luisa Cruz, deja oír esa huella de la narración oral que confiere agilidad y espontaneidad al relato y que nos sitúa en el habla del pueblo que lo creó.

En esta historia, a diferencia de las otras dos, el hermano egoísta hace exactamente lo mismo que el hermano pobre; sin embargo el Coquena no se deja engañar por sus mentiras, y en lugar del oro y la plata que cree recibir, el malo obtiene un par de cuernos que nunca más se podrá quitar de la frente.

Puede llamar la atención que los castigos en los tres relatos se inscriban en el cuerpo del personaje, ya sea a través de golpes continuos, cuernos que emergen de la frente o alimañas que escapan de la boca al hablar.


Ilustración de Eleonora Arroyo para el cuento “Las hadas”.

Las ilustraciones de los cuentos difieren notablemente en estilos y técnicas, en armonía con la diversidad de sus orígenes geográfico-culturales. Ilustraciones en papel recortado de Eleonora Arroyo para el cuento de Perrault; siluetas sin rostro en ocres y grises para el relato del altiplano argentino realizadas por Valerio Vidali; y colores en contraste, en atmósferas nocturnas, con presencia destacada del rojo brillante y detalles para el pelaje, las plumas de los animales, las nervaduras de las hojas en las ilustraciones de Bianki para el cuento senegalés. Si la ilustración apuesta a lo diverso, la diagramación otorga unidad al libro mediante la división del texto en dos columnas en cada página, separadas por dibujos en guarda.


Ilustraciones de Valerio Vidali para el cuento “Los dos hermanos y el Coquena”.

En Cuentos del globo 2. De bellas y bestias, se narran tres historias que tienen en común una bella mujer entregada por su padre a un pretendiente sobrenatural y monstruoso. De estas historias “La Bella y la Bestia”, de Jeanne-Marie Le Prince de Beaumont, es la más conocida. “La serpiente mágica” es la narración china contada por Adele M. Fielde, y “Bodas oscuras” es el cuento chileno contado por Dominga Fuentes de Norambuena.

Muy similar al cuento de hadas francés, el relato chino narra la historia del padre que es castigado al recoger flores por el señor de un jardín en el bosque: una serpiente mágica. Si bien, a diferencia del cuento francés, entre las tres hermanas no existe rivalidad, la menor de ellas demuestra ser la más bondadosa y generosa al aceptar el matrimonio con el monstruo para salvar a su padre. Víctima de un encantamiento, la serpiente es liberada por la mujer gracias a su compasión y se ve convertida en un hombre fuerte y apuesto.

De los tres relatos el más extraño en cuanto a la naturaleza del pretendiente es “Bodas Oscuras”. Se trata de “…un ogro que no tenía revés ni derecho. Parecía un ser gigantesco y oscurecido. No tenía cara, no tenía pies, no tenía nada. Parecía que estaba adentro de un barril”. Este ser oscuro y enigmático exige al padre, a cambio de riquezas, la mano de su hija. Pero el casamiento, con obispo y todo, se realiza a oscuras. Las ilustraciones realistas de este cuento emergen de ese juego de luces y sombras característico del enigmático personaje del esposo.


Ilustración de David Álvarez para el cuento “Bodas oscuras”.

Diferenciándose de los otros dos cuentos, éste se extiende en sus peripecias revelando un extraño parecido con el mito latino “Psique” y con otros relatos europeos de tradición oral: “La pluma del halcón” (Rusia) y “El cerdo encantado” (Rumania), por ejemplo (4). Como en “Psique”, la joven es feliz junto a su esposo, pero sólo yace con él en el lecho en absoluta oscuridad, desconociendo la identidad del ser amado. Víctima de la curiosidad, la protagonista decide conocer una noche el rostro de su esposo; una gota de cera cae en su mejilla y el joven despierta. El hombre sintiéndose traicionado, huye. Se inicia entonces un largo y fatigoso peregrinaje de la mujer en busca de su marido. “Te costará zapatos de hierro volver a encontrarme”, le dice éste antes de partir. Tanto en el cuento chileno, como en el ruso y el rumano nombrados, la joven recibirá ayuda de personajes femeninos en repetidas oportunidades. Cuatro ocasiones tendrá la protagonista de ver a su marido, y en reconocimiento a sus muchos esfuerzos y penalidades, el desenlace da lugar al encuentro de la pareja y el final feliz.

Resulta llamativo en “Bodas oscuras” —no tanto en los otros dos cuentos del libro— el lugar otorgado a la mujer. Todo el impulso de la historia está en manos del personaje femenino; es ella quien desobedece la norma y luego pone en marcha la maquinaria narrativa para la reparación de su falta. Tanto sus ayudantes como sus rivales también son mujeres, de modo tal que el conflicto, centrado en la recuperación del objeto amado, el hombre, parece ser exclusivamente un asunto femenino.


Ilustración de Mariana Chiesa para el cuento “La serpiente mágica”.

También en este libro las ilustraciones difieren notablemente en su estilo de un cuento a otro. Hay algo de humor irónico en las imágenes de Alicia Baladan para el cuento de ”La Bella y la Bestia”, particularmente en la escena del llanto fingido de las hermanas; las ilustraciones de Mariana Chiesa remedan el estilo de los antiguos grabados orientales con dibujos de contorno muy definido en tinta negra; mientras, como ya dijimos, las ilustraciones de David Álvarez para el cuento chileno destacan por su marcado realismo, con uso de luces y sombras en una gama reducida de colores sepia y grises.


Ilustración de Alicia Baladan para el cuento “La Bella y la Bestia”.

Al final de cada libro los lectores hallarán información sobre quiénes narraron y registraron estos cuentos tradicionales, así como también sobre los personajes sobrenaturales que en ellos aparecen. Un mapa dibujado por Claudia Legnazzi, a la manera de los antiguos cartógrafos, ubica geográficamente el origen de cada relato, y especialistas ofrecen una breve reflexión en torno a las historias.

A diferencia de otras colecciones dedicadas a los clásicos, “Cuentos del globo” de Pequeño Editor se descubre como el resultado de un arduo trabajo de investigación y adaptación de antiguos relatos que aún nos fascinan y seguirán haciéndolo en un viaje por el tiempo y las culturas que no parece tener fin.


Notas

(1) Citado en: Rivera, Jorge B. “Nota preliminar” de El cuento popular. Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1977. Colección Panoramas de la literatura.

(2) Popper, Karl. “Replies to my Critics”; citado por Ricardo Piglia en “Los usos de la narración”. En: Hirschman, Sarah. Gente y cuentos ¿A quién pertenece la literatura? Las comunidades encuentran su voz a través de los cuentos. México, Fondo de Cultura Económica, 2011. Colección Espacios para la lectura.

(3) Nota de Imaginaria: Los relatos “Las hadas” y “Las calabazas del Kouss”, fueron traducidos del francés por Adriana Ramponi; y “Los dos hermanos y el Coquena” fue adaptado por Ruth Kaufman.

(4) “La pluma del halcón”. En: Cuentos rusos. Volumen I. Ilustraciones de Iván Yakovlevich Bilibin. Barcelona, Editorial Lumen, 1990. Este relato fue publicado en el Nº 308 de Imaginaria (Buenos Aires, 17 de enero de 2012).

“El cerdo encantado”. En: El cerdo encantado. Cuento rumano ilustrado por Jacques Tardi. Madrid, Ediciones Generales Anaya, 1986. Colección Ratón Pérez.

El mito de “Psique” posee su versión más difundida en La Metamorfosis (“El asno de oro”) de Apuleyo.


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2 comentarios sobre “Cuentos del globo”

  1. Mónika Klibanski dice:

    Interesante reseña! Del cuento rumano “El cerdo encantado”, además de la edición de Anaya, existe otra versión de bolsillo, también de aquellos “dorados 80”, ilustrada por Tony Ross y editada por Altea, también en 1986. Saludos, Mónika


  2. jose ignacio dice:

    me ha encantado,
    regento una ludoteca en la roda de albacete
    y me gustaría comprarlos para que los niños puedan
    leerlos y disfrutar con ellos
    podrían decirme como adquirirlos o dónde?
    muchas gracias.


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