Frank Tashlin, todo un gagman

por Sergio Eisen

Recorriendo las imágenes del libro El oso que no lo era (1) uno podría adivinar que Frank Tashlin, antes de convertirse en autor de cuentos, había sido animador y más específicamente un gagman, aquellos artistas que inventaban determinadas situaciones cómicas o chistes visuales dentro de la trama de los dibujos animados y las películas. A pesar de que existe poca documentación que lo pruebe, algunos críticos revisionistas aseguran que Tashlin pusó su sello como gagman en Pinocho, Fantasía y Cenicienta, tres obras de culto dentro de la animación clásica, que corresponden a la primera época del estudio de Walt Disney.

Posiblemente cansado de la estética realista y controlada del estudio del ratón Mickey, Tashlin se mudó como Director Artístico al precario y descuidado Departamento de Animación de Columbia Pictures. Era su oportunidad para encaminar un estudio en una nueva dirección, donde los artistas pudieran experimentar con sus nuevas ideas de forma y color, influenciados por el arte abstracto y un criterio de síntesis para los fondos y los personajes totalmente inéditos. Es el nacimiento de la era del cartoon modern (2), que dio lugar a artistas como Tex Avery (3) y Chuck Jones (4).

El humor satírico de Tashlin ya era parte de su estilo: la imagen frenética de los operarios con las máquinas y taladros en El oso que no lo era tiene ritmo y dinamismo.

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Y en contraposición, aquella silenciosa y mortecina imagen de las chimeneas que sobresalen de la nieve escupiendo humo negro.

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La secuencia del oso pasando por las oficinas casi idénticas de distintos jefes está resuelta de una manera cinematográfica que produce un efecto cómico exasperante acorde con la historia.

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Después de muchos años de hacer dibujos animados, Tashlin perdió interés en ellos. ¿Qué hizo entonces? Se dedicó a escribir guiones. Y cuando se dio cuenta de que nadie entendía su humor irónico se embarcó a dirigir sus propias películas; para lo cual tuvo que visitar más oficinas que las del propio cuento…

A pesar de lo ingenuas o banales que podrían parecer sus comedias, el cineasta y revisionista Peter Bodganovich no duda en afirmar que, si se las mira desde la perspectiva apropiada, todas ellas reflejan de alguna manera la insensatez y la miseria humana que Tashlin veía a su alrededor. Como todo autor cómico, Tashlin ofrecía en el reverso de la trama una visión del mundo pesimista y despiadada.

Cuando le preguntaban de qué trataban sus películas él respondía: “Creo que tratan del sin sentido de esto que llamamos ‘civilización’, y que reconocemos como la sociedad moderna”; (¿algo que ver con El oso…?).

A mediados de los ‘50 Tashlin fue contratado por la Paramount para dirigir las películas del dúo cómico Dean Martin y Jerry Lewis. Y Tashlin con su magía consiguió por momentos transformar estas comedias en verdaderos cartoons, con actores reales envueltos en situaciones visuales delirantes llevadas al límite de sus posibilidades.

Afiche de la película The Geisha Boy (1958), escrita y dirigida por Frank Tashlin; producida y protagonizada por Jerry Lewis.

Cuando Jerry Lewis se convirtió en el director de sus propias películas no dudo en reconocer a “Tash” —como él lo llamaba— como su “verdadero maestro”.

Virtualmente inadvertido en los Estados Unidos, Tashlin nunca tuvo el reconocimiento que mereció. Sin embargo, un puñado de brillantes directores de la Nouvelle Vague (5) quedaron impactados por su inconfundible estilo (como ocurrió con Lewis) y muchos de ellos —como Jean-Luc Godard, François Truffaut y Jacques Rivette— reconocieron la influencia de Tashlin en sus obras .

Tashlin sabía que algo de genio tenía. Pero nadie lo reconocía; ni siquiera  ,el Gerente, ni el Vicepresidente Tercero, ni el Vicepresidente Segundo, ni el Vicepresidente Primero ni el Presidente de la Paramount Pictures. Habrían jurado que era un creador limitado de películas tontas que parecían dibujitos animados y que nunca ganaban estatuillas doradas. Yo sospecho que él nunca se lo creyó, ¿no les parece?

“No, desde luego que no. Sabía que no era un hombre tonto. Y también sabía que tampoco era un artista tonto.”


Notas de Imaginaria
(1) Tashlin, Frank. El oso que no lo era. Texto e ilustraciones del autor. Traducción de Santiago Lódanos. Buenos Aires, Editorial Alfaguara, 2007. Colección Especiales Álbum.

La edición original de este libro (The Bear that Wasn’t), es de 1946. Su versión en castellano circuló durante los años ’80 en una edición de formato más pequeño —también de Alfaguara (Madrid, 1981)—, siendo descatalogado a comienzos de los ’90. (Esta edición fue la comentada por Marcela Carranza en la sección Libros recomendados de nuestro N° 165, del 12 de octubre de 2005.) En 2007, este hermoso libro es recuperado para los lectores por la nueva edición de Alfaguara, y en un tamaño que responde mucho mejor a su calidad de libro-álbum.

Como dato de color a la historia, en una librería de viejo encontramos un ejemplar de este libro con el título El oso que no era oso, editado en Argentina por Editorial Abril en ¡1948!; solo dos años después de la edición norteamericana. La versión argentina, con traducción de Adelia Mar, es lujosa para la época: tapa dura telada y gran formato (mayor aún que la edición que circula actualmente).

Una posible explicación sobre esta edición es que uno de los socios fundadores de Abril fue César Civita, representante de los derechos de Walt Disney en Argentina, cuyos personajes recién comenzaban a hacerse conocidos en el país (y Tashlin formó parte del equipo creativo de Disney). Además, por esa época el legendario editor Boris Spivacow ya trabajaba en la editorial Abril e iba camino a convertirse en su Director de Publicaciones Infantiles; difícilmente Spivacow hubiera dejado pasar una obra como esta.

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(2) Se denomina cartoon modern al estilo visual de los dibujos animados realizados en los Estados Unidos durante los años ‘40 y ‘50.

(3) “Frederick Bean Avery (conocido como Tex Avery; 1908-1980) fue animador, dibujante, y director estadounidense, famoso por producir dibujos animados durante la edad de oro de Hollywood. Hizo su trabajo más significativo para la Warner Bros. y los estudios de Metro Goldwyn Mayer, creando o desarrollando plenamente los personajes del Pato Lucas, Bugs Bunny, Droopy, Lobo McLobo, Screwball Squirrel, Porky, y a Chilly Willy. Su influencia se extiende a casi todos los estudios desde los años ‘40 y ‘50 hasta la actualidad. El estilo de Avery rompió al molde del realismo establecido por Walt Disney, y alentó a los animadores a llegar al límite del medio para hacer cosas en animación que no se podían hacer en las películas con actores. Avery solía decir: ‘en animación puedes hacer cualquier cosa’, y sus trabajos hicieron eso muy a menudo.” Extraído de Wikipedia. La enciclopedia libre.

(4) “Charles Martin ‘Chuck’ Jones (1912-2002) fue un animador, caricaturista, guionista, productor y director estadounidense, siendo su trabajo más importante los cortometrajes  de Looney Tunes y Merrie Melodies del estudio de animación de Warner Bros. Jones obtuvo un premio Oscar por su cortometraje The Dot and the Line (1965) y otro honorífico por su labor en la industria cinematográfica.” Extraído de Wikipedia. La enciclopedia libre.

(5) “Nouvelle Vague (Nueva Ola) es la denominación que la crítica utilizó para designar a un nuevo grupo de cineastas franceses surgido a finales de la década de 1950. Los nuevos realizadores reaccionaron contra las estructuras que el cine francés imponía hasta ese momento y, consecuentemente postularon como máxima aspiración, no sólo la libertad de expresión, sino también libertad técnica en el campo de la producción fílmica.” Extraído de Wikipedia. La enciclopedia libre.


Artículos relacionados:

Libros recomendados: El oso que no lo era, de Frank Tashlin.

Boletín de ALIJA: Ponencia de Perla Suez en la mesa redonda “Los libros infantiles y juveniles como puentes en la construcción de la identidad” (donde lee el texto de El oso que no lo era).

Destacados: Los libros-álbum.

7 comentarios sobre “Frank Tashlin, todo un gagman

  1. silvana converso dice:

    Hola , leì esta nota interesante que aporta aspectos y facetas no conocidas del quehacer creativo de Frank Tashlin, y especialmente de su liro “El oso que no lo era ” que desde hace unos años , se lo encuentra en las librerìas de literatura infantil.
    Quiero comentar , que el Maestro Tiritero Carlos Converso , cordobès argentino , residente en Xalapa Veracruz desde hace màs de 30 años, de gran trayectoria en el arte de los tìteres , ha realizado la presentaciòn brillante de la pieza literaria , y recibido un premio en el 2010 por sus 100 presentaciones.
    Carlos Converso , estarà en la Argentina para junio del 2011 en Còrdoba , y julio del mismo año en Buenos Aires ,
    y traerà “El oso que no lo era ” ,para dar funciones, del mismo modo charlas o conferencias o talleres , que tengan que ver con la obra o diversos aspectos , en el arte de los tìteres, .
    El preside en Xalapa ,una escuela de titiriteros CEAT, ademàs de su vastìsima experiencia como titiritero .
    Si hubiese interès por su pròxima presencia y muestra de la obra , en junio y julio , pueden contactarse conmigo o con èl directamente, converso@terra.com.mx.
    Agradecida por la nota y por cualquier posible contacto con Carlos . Silvana


  2. silvana converso dice:

    Hola , soy Silvana converso , quiero hacer una correcciòn ala nota- comentario que hice antes, Carlos Converso , estarà en julio en Còrdoba , y en agosto en Buenos Aires , MUCHAS GRACIAS.


  3. marcela carranza dice:

    Gracias Sergio por esta nota. Y quiero más, más notas como éstas en las que descubramos los vínculos de la Literatura infantil y el cine. Conocer sobre tipos como Tashlin, genios de los que sabemos tan poco.
    Gracias nuevamente.


  4. margarita caffatti rizzo dice:

    Gracias por hacernos conocer algo distinto a las banalidades de Disney. Ojalá consiga la version antigua.


  5. Elisa Boland dice:

    Me encantó la nota. Gracias.
    Elisa Boland


  6. Willinton Albornoz dice:

    Excelente nota leí el libro en los noventa y se ha convertido en uno de mis favoritos, es fantástico, lo leo sin pensármelo a casi todos los públicos y el libro los toca. Ahora ratifico una idea que divagaba por mi mente en cada lectura del “El oso que no lo era” este libro tiene secuencias, movimiento, un texto-guión dinámico y una sutileza en el manejo de los ambientes propia del cine…El buen cine de Tashlin.


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