Los cretinos

Los Cretinos
Roald Dahl
Ilustraciones de Quentin Blake.
Traducción de Maribel de Juan.
Buenos Aires, Editorial Alfaguara, 2009. Colección Alfaguara Infantil; Serie Naranja.

Quien haya leído Las Brujas de Roald Dahl ya sabe lo malos y desagradables que pueden ser los personajes de algunos de sus libros, y si también se ha leído Cuentos en verso para niños perversos se sabrá hasta dónde este autor está dispuesto a corroer mediante la ironía y el humor negro las reglas que definen una “literatura adecuada” para niños. Pero esto parece no bastarle al escritor británico, también la venganza de los débiles frente a los malos y fuertes es un elemento no sólo posible sino central en algunos de los libros de Dahl. Así, en La maravillosa medicina de Jorge (1), la detestable, egoísta, miserable y gruñona abuela de Jorge —a la que su nieto justificadamente odia— termina esfumándose a los ojos de la familia como producto de una pócima preparada por el niño. Para peor de males, en el desenlace, los padres no demuestran extrañar a la desagradable anciana, sino por el contrario disfrutar de su repentina y definitiva ausencia.

Dahl parece dispuesto a provocar a los adultos al ofrecer a los niños contenidos que riñen con la moral que se supone debemos transmitirles.

“Considero que los niños son seres semi-civilizados. Al nacer se están por civilizar, cuando llegan a los 12 o 15 años ya se les han enseñado modales: a no comer con los dedos, a ser limpios, a vestirse adecuadamente. Un montón de cosas que en realidad no quieren hacer, que no les gustan. Subconscientemente, los niños odian ser civilizados…”, señaló el autor en una entrevista (2).  Y cuando uno lee algunos de sus libros puede llegar a la conclusión de que a Dahl le gustaba ser tan incivilizado como a los niños.

El señor y la señora Cretino son sucios, malolientes, repulsivos, asquerosos. Los primeros capítulos del libro se detienen a describirlos en detalle:

“El señor Cretino no se molestaba ni siquiera en abrir mucho la boca cuando comía. Por eso (y porque nunca se lavaba) siempre había cientos de restos de viejos desayunos, comidas y cenas pegados a los pelos y distribuidos por toda la cara. (…) Por todo ello, el señor Cretino nunca pasaba realmente hambre. Sacando la lengua y curvándola para explorar la jungla de pelos alrededor de su boca, siempre podía encontrar un sabroso bocado que mordisquear.

(…) La señora Cretino no era mejor que su marido.

No tenía, por supuesto, una cara barbuda. Era una pena que no la tuviera porque esto, al menos, habría ocultado algo de su espantosa fealdad.”

Las descripciones de Dahl se asientan y remiten a menudo a los expresivos dibujos de Quentin Blake.

“Échale un vistazo.” reza el texto antes de la imagen:

Y luego: “¿Has visto alguna vez una mujer con una cara tan fea como esta? Lo dudo.”

La fealdad de ambos personajes es física y exterior, pero hay algo que Dahl decide dejar muy claro, esa fealdad es producto de la maldad. Los Cretinos son feos porque son malos ya que “Una persona que tiene buenos pensamientos nunca puede ser fea. Puedes tener una nariz deforme, la boca torcida, una doble barbilla y los dientes salidos, pero, si tienes buenos pensamientos, resplandecerán en tu cara como rayos de sol y siempre tendrás algún atractivo.”.

En definitiva Dahl no escapa al mensaje moral en este punto, sin embargo la potencia del libro está en otra parte, en esa hipérbole de lo asqueroso, lo desagradable y maligno que encarnan ambos personajes, el componente grotesco e incivilizado de un indudable atractivo transgresor.

Si la primera parte del libro está destinada a describir a la repugnante pareja, ocho capítulos centrales se ocupan de narrar las bromas de mal gusto que el señor y la señora Cretino se destinan mutuamente. “Pero ya es suficiente. No podemos continuar siempre observando a estos dos desagradables personajes haciéndose cosas desagradables el uno al otro”, señala el texto. Si estos personajes son repugnantes y crueles, esa crueldad no se limita a maltratarse entre sí. Enemigos de la belleza y la ternura, su plato favorito es el pastel de pájaros de los días miércoles. Víctimas de la pareja son los pájaros y una familia de monos amaestrados obligados a vivir cabeza abajo en una jaula.

La horrible rutina de los Cretinos se quiebra cuando llega a su jardín el Pájaro Gordinflón.

Los monos con ayuda del exótico visitante deciden escapar de ese horrible lugar pero antes se vengan de la pareja. “Ojo por ojo, diente por diente”, el castigo consiste en ponerlos cabeza abajo. El método no es sencillo ni pretende ser verosímil, pero resulta sumamente efectivo. Como es efectivo el humor grotesco de esta historia poco correcta de Roadl Dahl exacerbado por las ilustraciones de su habitual compañero de trabajo Quentin Blake.


Notas

 
(1) Dahl, Roald. La maravillosa medicina de Jorge. Ilustraciones de Quentin Blake. Traducción de Maribel de Juan. Madrid, Editorial Alfaguara, 1983. Colección Infantil.
(2) Ferrer, Cristina. “Roald Dahl: el gigante amigo de los niños”. Entrevista publicada en la revista CLIJ. Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil N° 2. Barcelona, Editorial Fontalba, enero de 1989; pág. 39.


Artículos relacionados:

Destacados: Roald Dahl en Imaginaria.

 
Reseñas de libros: Los mejores relatos de Roald Dahl.
Reseñas de libros: Cuentos en verso para niños perversos, de Roald Dahl.
Lecturas: Las brujas de Roald Dahl: un tema clásico adaptado al siglo XXI, por Blasina Cantizano Márquez.
Lecturas: Los libros de Roald Dahl y el cine, por Marcelo di Marco.
Miscelánea: Comentario de Jim y el durazno gigante, película basada en el libro James y el melocotón gigante de Roald Dahl.
Autores: Quentin Blake.
Publicaciones: Álbum de cromos con personajes de Roald Dahl dibujados por Quentin Blake.

Un comentario sobre “Los cretinos”

  1. ignacia dice:

    me pareció muy bueno el libro los cretinos son asquerosos crueles y a la vez divertidos.


Comentarios cerrados