Damián Zain

Informe preparado por César Da Col

“Ilustrar no es sólo el acto de dibujar. Es una tarea que comienza antes de tener el papel frente a nosotros. Hace muy poco, durante la cena, mi esposa me preguntó qué me pasaba porque me veía callado y pensativo, «Estoy trabajando», le respondí. Y era cierto, estoy tan entusiasmado con el libro que estoy ilustrando que puedo trabajar sin dibujar. Ilustrar es contar una historia aunque no seamos el escritor, porque seremos nosotros quienes tengamos la última palabra. Qué ropa usará el personaje, cómo se peinará, aprovechamos cualquier omisión del escritor para apoderarnos de su cuento y contar también nosotros una parte de la historia. Ilustrar por momentos es sólo nuestro trabajo, pero también hay momentos en los que ilustrar es una pasión que nos hace cenar en silencio.”

Damián Zain nació en Buenos Aires en 1974. Vive y trabaja en Avellaneda (Provincia de Buenos Aires). Es ilustrador, humorista gráfico, caricaturista e historietista. Estudió dibujo publicitario e hizo el curso de historieta en la Escuela de Dibujo de Carlos Garaycochea.

“Mi primer recuerdo de un dibujante al que seguí fue Caloi, me pasaba todo el tiempo dibujando a Clemente”, recuerda Zain sobre su acercamiento al dibujo. Y agrega: “El muñeco que aparecía en la tele en 1982 me encantaba, y me llevó a buscarlo en los diarios. Pero quien de verdad me marcó fue Quino; fue mi primera influencia. Es que yo copiaba a Clemente pero no dibujaba como Caloi; en cambio sí tuve una época en la que Quino estaba presente en mis dibujos. Varios años después, ya en la adolescencia, tuve acceso a autores europeos y comencé a incorporar en mis dibujos elementos de André Franquin, el autor de Spirou, o Albert Uderzo, el dibujante de Asterix; ya con un estilo de dibujo mas anatómico, aunque siempre en la línea del humor. Yo me quedaba viendo cada cuadrito, las manos, las actitudes de sus personajes…”

Sobre sus primeras lecturas destaca las historietas nacionales: “Es a lo que podía acceder por ese entonces. Mafalda era y es lectura obligada; entendía la mitad de lo que decía (la mayoría de los chistes políticos me eran totalmente ajenos) pero disfrutaba cada uno de los diez tomos de la colección; la simpatía del dibujo, la sutileza en las expresiones de esas caritas que Quino resolvía con dos puntitos en los ojos y en muchos casos ni la boca estaba presente”.

Pero ilustrador va más allá en su recuerdo, y evoca las vacaciones de verano en la casa de sus abuelos, en Pergamino: “El galpón del fondo de la casa era el cofre de un tesoro invaluable. Ahí estaba arrumbada la vieja colección de Rico Tipo de mi abuelo. Esas tapas de colores brillantes en total contraste con las páginas en blanco y negro guardaban una excitante realidad: en alguna parte del país había mucha gente que trabajaba de ‘dibujar’; mi sueño no era imposible. No se trataba de una historieta perdida en medio de un diario, era una revista hecha casi en su totalidad por dibujantes, todos maravillosos. Quino en sus comienzos, Guillermo Divito cuyas mujeres gordas y hombres bajitos y grotescos no tienen nada que envidiarle a las chicas de cinturita imposible, cada tapa de Divito era una lección de dibujo. Las caricaturas de Abel Ianiro eran perfectas aunque no supiera quienes eran los retratados, en su mayoría actores de un cine que yo no veía. Varias personas me han dicho que esa es mi influencia mayor. Dicen que tengo un estilo propio de esa época… ojalá sea cierto”.

En el año 2001, Damián Zain fue el encargado de darle vida a la historieta El Mono Relojero, un clásico de la revista Billiken de los años ’70, que por aquel entonces fuera realizada por un trío destacado: Enrique Pinti en guión, y Oscar Fernández con Daniel Branca en los dibujos. Con una estética más cercana al Cartoon Network, Zain realizó muchas aventuras, con historias escritas por Silvina Reinaudi.

“Federico Bozzani, en ese momento director de arte de la revista Billiken, —comenta Zain— tuvo una visión (o un capricho): se le ocurrió que yo era el indicado para traer de vuelta al Mono Relojero, el personaje de Constancio C. Vigil. Tras unos días en los que me dediqué a ver en dónde estaba la trampa —ya que algo tan grosso no podía ser verdad—, me puse a bocetarl (algo que nadie sabe es que también boceté a la Hormiguita Viajera, del mismo Vigil, pero ganó el Mono). Presenté diferentes estéticas, algunas más tranquis y otras más sacadas.”

“Finalmente el proyecto vio la luz y durante dos años trabajé en la historieta y las tapas de Billiken con El Mono Relojero como protagonista”, escribe el autor en su blog, donde muestra los bocetos y algunas páginas de la historieta.

Zain también colaboró en las publicaciones Cinemanía, Noticias, Tendencia, Genios, Billiken Compu, TKM, Máxima, Ámbito Financiero, entre otras. Realizó ilustraciones de libros y textos escolares para las editoriales Planeta, Beeme, Santillana, Puerto de Palos, Estrada, Aique, AZ, SM Argentina y SM Puerto Rico, Gran Aldea, Mandioca, CLASA y Sigmar. Y durante el año 2005, participó en la creación de layouts para la película El Ratón Pérez .

En la actualidad, el dibujante se encuentra ilustrando cuentos infantiles para diversas editoriales, varios libros de inglés que se editan en Japón, y artículos para la revista TKM. Posee varios proyectos personales: “Estoy escribiendo un guión para una historieta e ilustrando un clásico. Los detalles sobre esto los mantengo ocultos hasta que estén listos. Lamentablemente no cuento con tiempo suficiente para desarrollar proyectos de este tipo pero lentamente están tomando forma, y espero poder concretarlos pronto”.

Damián Zain también es el autor de Supremman, una historieta protagonizada por un superhéroe muy particular, del cual presentamos una página inédita en esta galería.

Para ver más trabajos del dibujante, se puede visitar su página web (www.zain.com.ar) y su blog (http://damianzain.blogspot.com/). Y para contactarse con él hay que escribir a damian@zain.com.ar.


Así trabajo

por Damián Zain

Hablaré de la tapa de uno de los últimos libros que ilustré. Se llama La noche que salvé al Universo, de Horacio Convertini y publicado por Editorial Sigmar (Buenos Aires, 2010).

a) Luego de varias ideas descartadas que había garabateado, decidí homenajear a La Guerra de las Galaxias parodiando su afiche. Ya que era un libro de ciencia ficción y con tres personajes protagónicos. Lo primero que hice fue buscar el afiche de la película para respetarlo todo lo que pudiera.


Afiche original de la película La Guerra de las Galaxias (Star Wars).

b) El lápiz es la etapa que resuelvo más rápido. Casi nunca hago un boceto previo, pero en este caso hice algunos porque debía adaptar el afiche original a mis personajes y reemplazar algunos elementos por otros, como el caso del sable láser por el tenedor. Utilizo una hoja A4 común para trabajar el lápiz ya sea el boceto o el definitivo. Este tamaño —que entra perfectamente en el escáner— me permite trabajar a mayor dimensión que la que se imprimirá.

c) Mando por mail el boceto al editor para que apruebe (o no) mi propuesta. Superado este “trámite” pongo manos a la obra.

d) En este caso en particular la ilustración no se pasa a tinta, se mantiene la línea de lápiz. Por lo tanto, luego del boceto, el paso siguiente es volver a dibujarlo en lápiz pero con mucho más cuidado, ya que ésa será la línea que veremos en el trabajo terminado. Primero planto el dibujo con un trazo casi invisible de lápiz celeste porque no podré borrarlo al final ya que borraría también el dibujo terminado. Esa línea imperceptible me sirve de base para luego hacer el trazo firme que se verá impreso.

e) Ahora escaneo ese lápiz pulido y en Photoshop retoco la imagen digitalizada para que el tono gris del grafito llegue a ser casi un negro, sin perder el trazo del lápiz que es lo que quería mostrar.

f) El color siempre lo trabajo en Photoshop, con lápiz óptico, pero en esta ocasión quiero que el resultado final se vea como un dibujo tradicional con papel, pintura y pinceles. Para esto aplico texturas en capas a las que les doy algo de transparencia simulando pinceladas en el fondo.

Tengo por regla auto-impuesta evitar cualquier efecto que me brinde el programa, como filtros para aplicar luces o texturas mecánicas. Las texturas que utilizo suelen ser fotos que yo mismo tomo de objetos cotidianos; puede ser tanto la tabla de picar de la cocina con sus marcas de cuchillos (y las vetas propias de la madera) como un banco de plaza con la pintura descascarada. Estas texturas aplicadas con transparencias crean un efecto particular en el trabajo que es imposible replicar mecánicamente. No quiero que el lector vea el dibujo y sepa que botón del Photoshop hay que apretar para lograrlo.

También el color de los personajes está tratado casi como un trabajo hecho a mano. Por usar línea de lápiz las zonas no pueden cerrarse y pintarse mecánicamente, así que las pinto como cualquier chico con su caja de pinturitas… ¡Sin salirme de las líneas! Primero será con colores planos que recorten las zonas de diferentes colores para luego, con un pincel que imita el trazo de una tiza darle el volumen con luces y sombras.

g) Una vez terminada la etapa de color —y con el trabajo terminado— es el momento en el que veo los errores que cometí. Entonces tengo que retocar algunas cosas. En este caso sucedió que el haz de luz que cruza la ilustración de un lado al otro no funcionaba tan bien como en el afiche de La Guerra de las Galaxias. Por eso me vi obligado a dejar solamente un destello saliendo del tenedor. Si la editorial me da el material necesario, yo mismo armo la tapa, con un plantado rápido para asegurarme que la imagen funciona bien.

h) Llega el momento de la verdad, un día paso por una librería y me encuentro con el libro editado, entonces descubro si acerté. Muchas veces el tipo de papel que se utiliza o la calidad de la impresión afectan notoriamente nuestra ilustración, en general no soy muy pretensioso en este punto, asumo que habrá una diferencia entre el archivo digital y el impreso, aspiro a que se vea bien y los colores no varíen demasiado. En este caso me sucedió algo poco usual, el trabajo impreso superó al original, los colores salieron más cálidos, esto demuestra que la ópera no se termina hasta que canta la gorda.


Obras de Damián Zain



“El principito”. Inédito.


“Robin Hood”. Inédito.


Caricatura de Carlitos Balá. Inédito.


Ilustración para la tapa del libro Descubro la magia de los números, de Luis Carta (Buenos Aires, Editorial Elefantino, 2009).


Ilustración para el libro La noche que salvé al Universo, de Horacio Convertini (Buenos Aires, Editorial Sigmar, 2010).


Ilustración para el libro Cuentos del Derecho y del Revés, de Franco Vaccarini (Buenos Aires, Gran Aldea Editores, 2010).


Ilustración para el libro Ningún crimen, de Franco Vaccarini (Buenos Aires, Editorial Cántaro, 2007).


Página de la historieta El Mono relojero para la revista Billiken (Buenos Aires, Editorial Atlántida, 2001).


Página de la historieta Supremman. Inédita.

6 comentarios sobre “Damián Zain”

  1. WALTER CARZON dice:

    A Damian lo conozco como persona y como profesional. Es un excelente ilustrador, tiene un gran talento y versatilidad en su trabajo. Felicitaciones Damian por esta nota, sos un groso!!!


  2. Ruben Martell dice:

    Hola colega, megusta tu estilo,te contacto porque aqui en Venezuela espamos preparando una publicacion tipo billiken o genios, pero para nosotros en nuestro pais, con nuestras costumbres e historias y posiblemente necesitemos de tu arte, el cual te mandariamos los textos correspondientes.
    Si tienes alguna historiete ocomics en que aparerscan tus dibujos, mandamelo al.:Ruben Martell, apartado postal No.45, Carmelitas 1010_A Venezuela.

    Gracias por tu atencion


  3. Damián Zain – Imaginaria | Curso de Dibujo dice:

    […] Damián Zain – Imaginaria […]


  4. Damián Zain – Imaginaria | Photoshop Curso dice:

    […] Damián Zain – Imaginaria […]


  5. Carolina Berduque dice:

    Yo también lo conozco a Damián como profesional y, como editora que sufre diariamente ilustradores incumplidores y faltos de creatividad, puedo afirmar sin temor a equivocarme que Zaín es uno de los mejores ilustradores que conocí y con el que trabajé.
    Saludos y qeu sigan los éxitos!!


  6. damian zain dice:

    es usted un perfecto dibujante. Me apasiono el dibujo sobre “El principito “- necesitamos difundir los valiosos dibujantes y escritores que tenemos ¡un poco mas de nacionalidad por favor ¿ -exitos


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