Jumo (Julián Roldán)

Informe preparado por César Da Col

 
“Dibujar y pintar es una necesidad. Ilustrar es una forma de transformar esa necesidad en trabajo. Es un modo de incluirlo en lo cotidiano y de imponerse un objetivo. También contribuye a evitar el temor a la hoja en blanco.”

Jumo (nombre artístico de Julián Matías Roldán) nació en Buenos Aires en 1976. Es ilustrador, pintor y diseñador gráfico. Sus estudios artísticos los realizó en los talleres de Luis Pollini, Guillermo Roux, Saúl Oscar Rojas y Silvia Gurfein, entre otros. Es miembro del Foro de Ilustradores/Argentina.

“En mi casa había libros que podía releer hasta el infinito —recuerda el ilustrador sobre sus primeras lecturas—: El viaje en globo de Guillermo de Reiner Zimnik; Crictor y El sombrero, de Tomi Ungerer; Historia de una manzana roja, de Jan Lööf; o Historias de ratones, de Arnold Lobel. También recuerdo la historieta de Papá Noel de Raymond Briggs y Osito, de Maurice Sendak. Son libros con una narración clásica y donde la ilustración está en función de un relato, de una historia. Además son libros de autor: narración y dibujos están pensadas como un todo desde el vamos. La verdad es que uno se sumergía dentro de esa historia, habitaba esos libros. Esos son los autores que admiraba de chico (admiraba sus historias). Aunque lo que creo que más marcas me dejó son las películas que pasaba Víctor Iturralde. Si tuviera que definirme solo por algunas influencias, creo que me quedaría con Tomi Ungerer y todo el cine que pasaba Víctor en su cineclub: Norman McLaren y el cine canadiense y —por supuesto— todos los cortos animados de Europa del Este.”

La historieta también estuvo presente en la formación artística de Jumo: “Todavía no era adolescente cuando empezó a salir la revista Fierro; ahí descubrí un modo de representar completamente nuevo: estaban Pratt, Nine, Breccia (padre e hijos), Muñoz, había que trabajar más para comprender el discurso gráfico. Y después la contratapa de Clarín: Viuti, Tabaré, Caloi, Altuna y Trillo… Creo que El loco Chávez marcó el modo en que yo veía el mundo de los adultos; era todo tan natural, los modos de relacionarse, lo que mostraban los dibujos… los silencios; había grandes silencios en el Loco Chávez; se decía mucho con los dibujos.”

“Cuando me metí en el taller de Luis Pollini empecé a ver pintores —continúa Jumo—. Podría decir que de Vuillard siempre intenté copiar la puesta en página, ese modo de representar en que las cosas no terminan de estar del todo claras: es una mancha pero también es un perro; y la chatura en los tonos de los colores, todo parece estar en el mismo tono y sin embargo el cuadro vibra igual. Y Cezanne; a veces es difícil ilustrar con Cezanne en la cabeza. La construcción de las formas a través de planos a veces no se lleva bien con la necesidad de comprensión inmediata que pide una ilustración.”

¿Pero en qué momento apareció el universo de los ilustradores de libros para chicos en Jumo? El artista nos lo cuenta: “Después empecé a mirar el mundo de los libros infantiles con otros ojos y descubrí a Ayax Barnes y a Raúl Fortín. Y fundamentalmente a Ulises Wensell y a Oscar Rojas. Rojas es el gran ilustrador argentino creo yo. Le da una dimensión a los textos que ningún otro logra. Además le tocó trabajar en un momento en el que los libros-álbum eran una rareza en el mercado local. Y había que ilustrar libros de dimensiones chiquitas, en blanco y negro, con mala impresión; y lograba encontrar el clima exacto para el relato. Recuerdo Blum, de Perla Suez, o toda la saga de relatos y cuentos clásicos que versionaba Graciela Montes, o El viaje de Héctor Tizón, o Tres chicos muy valientes, también de Graciela Montres, o Del otro lado hay secretos de Ana María Machado, por nombrar algunos. Después, cuando me dió clases durante un año, comprobé lo que se notaba en cada libro: que investigaba, se documentaba y que laburaba un montón para encontrar el modo de represtación que necesitaba ese texto. Rojas tiene una capacidad sorprendente para recrear el entorno; logra sintetizar las formas del mundo y resignificarlas siempre de un modo diferente. Un libro paradigmático de la capacidad poética de Oscar es Canción y pico. Logra tomar la potencia poética de Laura Devetach y relanzarla hacia horizontes que parecen no haber sido explorados nunca. Reinventa el mundo, que por otra parte ya había sido reinventado por Laura con su escritura.”

Jumo colaboró en la revista A-Z diez e ilustró varios libros, entre ellos Paquelé, de Julio M. Llanes (Buenos Aires, Ediciones del Eclipse, 2006); Pisa pisuela color de ciruela. Poesía de tradición oral, compilación de Susana Itzcovich (Buenos Aires, Lugar Editorial, 2000), Lo que cuentan los collas, de Miguel Angel Palermo (Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 2003).

Realizó en el año 2000 una exposición individual, titulada “Empapelabras” en la Alianza Francesa de Buenos Aires. También participó en las muestras colectivas del Foro de Ilustradores/Argentina y en el Salón de Ilustradores “Mitsumasa Anno”, en el 27º Congreso  Mundial de IBBY, en la ciudad de Cartagena de Indias, Colombia (2000).

Jumo trabajó en otras actividades vinculadas con su profesión: se desempeñó como Coordinador Gráfico en el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y actualmente es Jefe de Arte y Coordinador Arquitectónico dentro de la Dirección del Libro y Promoción de la Lectura del mismo GCABA. Además se destaca como docente de urbanismo en la UBA (Universidad de Buenos Aires).

Acerca de su trabajo artístico actual, Jumo nos cuenta: “Me puse a hacer una historieta en falso grabado (una reversión del Mort Cinder de Oesterheld y Breccia) y otra con acuarela. Tengo algunas páginas de la primera y los bocetos de la segunda. Para esta otra me metí a laburar con acuarela y contorno grueso, un poco como Jan Lenica. Y es una técnica que lleva tiempo y muchas pruebas. También me puse terminar un libro que tengo pendiente desde hace mucho y con esta misma técnica le da el tono que estaba buscando y que no lograba encontrar. Estoy preparando también una animación para la Dirección General del Libro de la Ciudad de Buenos Aires.”

Para ver más trabajos de Jumo, hay que visitar su blog: http://julianmatiasroldan.blogspot.com/. Y para contactarse con él, escribir a julianmatiasroldan@gmail.com


Ilustrar

por Jumo

 
Es interesante trabajar con el texto de otro como un límite dentro del procedimiento creativo. Habría que distinguir entre las ilustraciones a partir de textos de otros y las realizadas en función de un proyecto propio. En el primer caso podríamos decir que ilustrar es un trabajo intelectual, en el que se crea a partir de un texto preexistente y se trata de complementar gráficamente la palabra escrita. Dentro de este caso, en la ilustración de textos literarios el margen de sentido que uno maneja es más amplio, existe más libertad de acción para crear otro texto (gráfico o visual, en este caso) que de algún modo funciona en paralelo al escrito.

Además hay que darle otra forma a la palabra escrita pero al mismo tiempo hay que evitar que palabra e ilustración digan lo mismo. Que la ilustración sea literal con el texto suele ser muy aburrido (con excepciones, a veces es un mecanismo que refuerza algún sentido de lo escrito). Explorar el sentido (los sentidos) de un texto desde otro campo, como el del dibujo o el de la pintura, debería permitir al lector expandir el horizonte de sentido de ese texto. La ilustración no debería cercenar la libertad del lector para completar por su propia cuenta el sentido del texto.

También se podría pensar en que la ilustración literaria es, en cierta forma, una traducción: se traduce en imágenes el texto de otro.

Pero sin ninguna duda, la ilustración de un texto literario debe mantener el clima de lo escrito, debe lograr traducir el tono de un texto. Y en ese sentido, la yuxtaposición que habitualmente se produce entre texto e imágenes anula la capacidad de imaginación de los lectores. Se yuxtaponen acciones, y texto e imagen dicen lo mismo. Y a veces también se contraponen lenguajes, y un texto poético debe convivir con una ilustración donde no hay nada debajo de su superficie.

Con lo cual, la ilustración también puede transformarse en castradora de capas de sentido de un texto. Una ilustración es interesante cuando esto no sucede, cuando lo que hace es justamente lo contrario, cuando logra ampliar el horizonte perceptivo de las palabras. Dos lenguajes que conviven en el mismo espacio: el libro. Y un mismo tono, un mismo clima para esa representación.

Eso es para mi ilustrar: encontrar y traducir en imágenes un tono para ese texto, pero que al mismo tiempo deje al lector completar el sentido.


Así trabajo

por Jumo

 
No tengo un sistema idéntico siempre, pero si se trata de un texto de otra persona, mientras lo leo voy marcando las partes que me resultan interesantes para ilustrar. Después trato de buscar el clima probando técnicas. Y después bosquejo los personajes.

Selecciono las escenas a ilustrar y trato de estructurar y componer como si fueran manchas abstractas. Después lo paso en limpio copiándolo sobre un vidrio con luz debajo. A veces lo paso en limpio en una hoja común para después pasarlo a hoja con buen gramaje, y a veces lo paso directamente a la hoja elegida.

Pinto con témpera (blanca o de color) los planos, dejando las líneas sin llenar. Cuando se seca, le paso a todo el papel una capa gruesa de tinta china a la perla. Dejo secar nuevamente y después lo lavo. Al lavar, la tinta china que estaba sobre la témpera, se corre, y sobre la línea queda firme. Según como se lave, quedan texturas y manchas que no se habían buscado. Y eso esta buenísimo, porque queda mucho más suelto y hay lugar para el misterio, para la indeterminación. A veces hace falta hacer algunos retoques porque queda un poco confuso.

Otras veces termino de darle color con acuarela después de todo el proceso; y otras pinto directamente con témpera de colores.

Y listo, mando los originales para que los escaneen en la editorial. Aunque últimamente hago retoques digitales, entonces los escaneo yo.

Para el libro con el que estoy trabajando ahora, me metí con otra técnica.

Primero boceto (boceto bastante antes de armar el original), después lo paso a una hoja de mucho gramaje (el peso de la hoja se mide en gramos por metro cuadrado de papel). Lo paso a una de 300 gramos aproximadamente para que no se arquee toda por el agua que lleva la acuarela. Después reafirmo la línea de los contornos con un pincel sin mucha carga, para que quede más bien gris.


Después pongo el color (a veces son varias capas hasta llegar al color justo) y después remarco el contorno con un pincel mas cargado.


Dejo secar y por ahí retoco alguna cosa y listo, original terminado.

Generalmente, en el libro, el dibujo nunca nada queda como uno lo ve en el original. Pero eso suele estar bueno, es como tener muchos modos distintos de ver lo mismo. Pero me gusta más cuando en el trabajo impreso se puede ver la textura del papel y las sutilezas de algunos colores.

Cuando trabajo sobre un argumento mío, armo una o varias maquetas del libro con los bocetos para ver si tiene ritmo el relato. Después empiezo a trabajar sobre cada ilustración hasta que alguno —generalmente dos o tres— de los originales me convence. A veces está muy bien trabajar con tiempos pautados porque así uno está acotado por la entrega y no tiene la chance de dejar fluir el afán de perfección.


Obras de Jumo



“Collas”. Viñetas para el libro Lo que cuentan los collas, de Miguel Angel Palermo (Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 2003). Técnica: Falso grabado.


“Colla con hilado”. Ilustración de tapa para el libro Lo que cuentan los collas, de Miguel Angel Palermo (Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 2003). Técnica: Falso grabado color.


“Carnaval”. Boceto de tapa (descartado) para el libro Rosa de los Vientos y Juan Perico de los Palotes, de Joel Franz Rosell (Buenos Aires, Editorial Alfaguara, 2004). Técnica: Acuarela y lápices de colores.


“Bosque”. Ilustración realizada para el Stand de la Dirección General del Libro y Promoción de la Lectura (GCABA). Buenos Aires, Feria del Libro Infantil y Juvenil (2008). Técnica: Acuarela.




Ilustraciones para ¡Yo vi un león!, libro-álbum inédito (2010). Técnica: Acuarela.


“Castillo”. Ilustración realizada para el Stand de la Dirección General del Libro y Promoción de la Lectura (GCABA). Buenos Aires, Feria del Libro Infantil y Juvenil (2008). Técnica: Acuarela.


“Hemingway”. Inédito (2010). Técnica: Acuarela, lápices de colores y digital.

11 comentarios sobre “Jumo (Julián Roldán)”

  1. Hayley Henderson dice:

    ¡Felicitaciones Julian¡ Es una nota muy interesante sobre tu trabajo increible. ¡Espero que todos tus planes salgan bien!


  2. ines dice:

    Bravo Juli, Jumo o YR, como te llamamos por estos lares, jeje.
    Buenisima la nota y la dedicacion que le das a tu vocación, ejemplo de mas de uno!!!!!!
    Besos


  3. Roy de Hakata dice:

    Que lindo trabajo y llamativamente didáctico en su narración. Gracias Jumo


  4. Oma dice:

    Felicitaciones, esta muy buena la publicación , Julián, que lindo tu trabajo!!Lo vimos con Bartolomé!!


  5. vero c. dice:

    Ju, felicitaciones!!! que hermosos trabajos, me fascinan!!!! exitos!


  6. mili dice:

    espero que pongas un libro nuevo


  7. DIEGO dice:

    muy bueno Jumo, que buena paleta


  8. Zyquiel dice:

    Una masa Yulian!


  9. guile dice:

    muy cierto lo que decis de los silencios en el loco chavez, y ni hablar de los pechos de pampita, que para mi tambien fueron un poco espiar el mundo de los adultos. Y me gusta tambien tu enfoque sobre lo que es ilustrar para vos. Abrazo y que sigan los exitos querido.


  10. liber dice:

    muy lindos dibujios pintas re bien julian hermosos trabajos me inpresiono lo felisito suerte sige asi sos un gran artista


  11. Fer dice:

    Felicitaciones Julián…!!!! no sabía de esta publicación, acabo de leerla y la verdad me emociona tu creatividad y plasticidad para el dibujo, la pintura…etc…!!! Me enorgullece conocerte y compartir el espacio de la cátedra y de posibles “nuevos” trabajos. Un abrazo grande. Fer.


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