como agua

Eduardo Abel Gimenez (textos) y Cecilia Afonso Esteves (diseño e ilustraciones)
Buenos Aires, Ediciones del Eclipse, 2009. Colección Libros-álbum del Eclipse.

por María Teresa Andruetto

Los libros de poemas son aves extrañas en el universo de la LIJ, tal vez porque en ellos se ve más que en ningún otro género cómo las palabras se desvían de la referencia, se distraen de lo inmediato y de lo utilitario, se ponen a “hacer otra cosa”.

Así, un libro en el que habite la poesía, resulta inútil para toda demanda que no sea la de internarse en los pliegues del lenguaje, que no sea la de dejarse llevar uno mismo a sentir y a pensar. ¿De qué trata un libro que gira en torno a palabras como agua? Difícil decir dónde termina la escritura y comienzan las ilustraciones, dónde acaba el título (letras minúsculas en una tipografía de Olivetti sobre pequeños círculos de cartulina) con una a final cuyo círculo se abre, una a que se distancia y replica en ecos sonoros y visuales.

No se aclara en portada ni en portadilla a quién pertenecen los textos y a quién las ilustraciones, aunque podamos suponer, por sus recorridos anteriores y por unas líneas de paratexto, que las palabras pertenecen a Eduardo Abel Gimenez y las imágenes a Cecilia Afonso Esteves. Pero acaso supongamos mal, porque si algo distingue a como agua y lo convierte en un libro especial es la armonía entre los textos, las imágenes y el diseño, de modo que es probable que todos esos lenguajes hayan sido trabajados conjuntamente por los autores, en verdadera sintonía con la concepción de libro-álbum.

Es un campo inasible la poesía, algo difícil de encontrar en un libro destinado a ¿lectores niños?, más difícil todavía crearla entre dos, hasta no poder discernir si las palabras fueron a alimentar las imágenes o si fueron las imágenes las que les dieron espíritu a las palabras. Sin embargo, todo en este libro ha sido aprovechado poéticamente, los textos, las ilustraciones, las llamadas al pie, las citas y dedicatorias, las definiciones finales, los títulos o nudos consignados en la base de las páginas, por donde se abren paso múltiples sentidos, escurridizos como el agua, y luego se remansan y abren otra vez en un movimiento que conduce a nuevas imágenes y a preguntas nuevas.

La a que recorre el pequeño libro, también ella pequeña, un susurro apenas y a la vez el sonido más potente en nuestra lengua, alienta y sostiene el vacío en la página, su silencio, condición indispensable de lo poético. En ese silencio se puede oír la coloratura de las palabras, se puede ver el sonido que hacen la línea o el recorte sobre el papel. Diminutas viñetas entre los textos y breves frases o letras en los collages; ilustraciones depuradas hasta casi desaparecer, en una estética que remite a los primeros balbuceos y los primeros trazos, pero con una elegancia y condensación propias de un haiku.

Y los textos, construidos sobre las derivas de lo líquido (muy interesante el aprovechamiento de las eles, las emes, las enes, que llevan el sonido desde el susurro al murmullo, desde el canto al ronroneo), se despojan de todo exceso, de toda ostentación retórica, de todo servilismo, tan lejos como se pueda de los clisé “infantiles”. Ni fascinación por la ruptura, ni fórmulas convencionales, ni puro artificio, ni estéticas aniñadas, sino exploración en lo visual y lo sonoro, para ir tras lo inasible que se evoca en su absoluta, persistente, levedad. Nada hay aquí que pueda llamarse poesía para niños, sino sólo potencia y fragilidad, mejor dicho potencia de la fragilidad, desconcierto a veces, pura sugerencia.

“Como ponerse zapatos, / ponerse nervioso, / ponerse sombrero, / ponerse a resguardo. / Como ponerse de pie / y dejar que una lágrima / lo cambie todo”, dice “en recipientes” mientras la ilustración acompaña con botas de diversos tamaños y un jarrón con sus modos de atrapar el agua…

¿De qué trata un libro de poemas? El lenguaje es el gran tema de la poesía y aquí eso puede verse tanto en las imágenes como en los textos: una partitura del diseño y de la letra, un libro sobre las derivas del pensamiento, un libro “Como la memoria, / cuando se desordena / y te mezcla los días, / cuando se confunde / y te mezcla las caras, / cuando se tropieza / y te mezcla los sueños.”, un libro “como casi nada”, un libro inútil. Es en esa inutilidad, ese territorio donde las palabras dejan de responder a la demanda y “se ponen a hacer otra cosa”, donde anida la belleza de como agua.


Nota de Imaginaria:

El libro como agua. fue distinguido en la categoría “Diseño” en los Premios “Destacados de ALIJA 2009”.

En la sección “Ficciones” de este número publicamos varios fragmentos de esta obra.


Artículos relacionados:

Ficciones: como agua., de Eduardo Abel Gimenez y Cecilia Afonso Esteves (fragmentos).

Links: Ximenez, blog de Eduardo Abel Gimenez.

Galería: Cecilia Afonso Esteves.

Ficciones: “Joanne hechizada” (cuento), por Eduardo Abel Gimenez.

Eventos: Ganadores de los Premios “Destacados de ALIJA 2009” (Argentina).

Destacados: Poesías.

Destacados: Algunas poesías más.

Destacados: Leer poesía.

4 comentarios sobre “como agua”

  1. Natacha dice:

    Felicitaciones!!! es muuuuy bello!!!


  2. Notas sobre la cuestión del libro-álbum (2) « dice:

    […] 20, 2010 por Germán Machado Dice María Teresa Andruetto, reseñando el libro “Como agua” de Eduardo Abel Gimenez y Cecilia Afonso Esteves […]


  3. Los chicos escriben sobre el agua y sus estados | Qué hacemos má?! dice:

    […] libro en cuestión  es  Como Agua de Eduardo Abel Giménez,  ilustrado por Cecilia Alfonso Esteves, de Ed libros  (álbum del […]


  4. Yolanda Arrieta Malaxetxebarria dice:

    Buenos días:
    Os escribo desde el País Vasco. Me gustaría comprar el libro COMO AGUA de Eduardo Abel Gimenez (textos) y Cecilia Afonso Esteves (diseño e ilustraciones)
    ¿Dónde o cómo lo puedo hacer?
    Atentamente,
    Yolanda Arrieta


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