El libro-álbum Trucas y las voces inquietas del silencio


Análisis del libro Trucas, de Juan Gedovius (México, Editorial Fondo de Cultura Económica, 1997), basado en un apartado de “El arte de la sorpresa: la metonimia en el libro-álbum”, trabajo final de la autora para el Master en Libros y Literatura para niños y jóvenes de la Universidad Autónoma de Barcelona, Banco del Libro de Venezuela y Fundación Germán Sánchez Ruipérez (Primera edición).

Narrar sin palabras es un arte que pone a prueba la elocuencia y la creatividad gráfica de dos lenguajes centrales y confluyentes en los libros-álbum: el de la ilustración y el de la edición. (1)

En las propuestas que toman esta premisa como un motor de búsquedas estéticas, la ausencia de palabras acicatea y multiplica los modos de decir y sugerir de las artes visuales.

La idea de silencio se convierte entonces en un signo de pregunta. ¿Acaso es del todo silenciosa una historia que nos invita ya sea a susurrar íntimamente, ya sea a proferir a solas o con otros nuestras hipótesis sobre lo contado por otros medios que no son los del lenguaje escrito?

Detrás de todo libro que cuenta sólo a través del lenguaje visual quizás sea posible imaginar voces. Lo callado se vuelve entonces una suerte de bosque musical y leer es aventurarse en el fraseo de una melodía gráfica.

El libro Trucas del ilustrador mexicano Juan Gedovius (2) es una de esas melodías elocuentes.

Se trata de una historia en donde lo manifestado por medio de la imagen se combina con algunos procedimientos “silenciosos” para generar diversos efectos sorpresivos en la historia contada. Las voces de la ilustración dialogan con las voces del silencio. Lo hacen fundamentalmente, aunque no sólo, por medio de una figura que la retórica visual comparte con la retórica del código linguïstico: la sinécdoque. (3)

Mostrar la parte por el todo (que es lo que caracteriza a esta figura) se vuelve aquí un recurso central para generar intriga en el relato aproximándose a la estrategia de las adivinanzas: ¿qué será esto que se muestra sólo en parte?

Una manera posible de aproximarse al taller del silencio es poner la lupa sobre los modos de callar y sugerir en esta propuesta gráfica.

La historia del cómico personaje que la cubierta invita a llamar Trucas haciendo corresponder título e imagen, comienza antes de la narración propiamente dicha. (4)

Su aparición en la cubierta es ya de por sí un recorte de su extraña y cómica presencia. Se trata del rostro de un monstruo verde con largas orejas que rebasan los límites de la tapa, una de las cuales se extiende hacia la contratapa. ¿Será un monstruo tan grande que necesita ser representado sólo en parte para demostrar sus grandes dimensiones? Aun no lo sabemos.  Su gesto es de preocupación. Parece asomarse hacia el mundo que constituye el afuera del libro, nuestro mundo. Algo le ha sucedido y hay que abrir el libro si queremos saber las causas de tal estado. ¿Se asusta de los lectores o de algo que tendremos que leer para saber? La duda está instalada: hay que entrar…

La historia de Trucas, antes de la narración propiamente dicha, ya ha comenzado con ese gesto preocupado. Las posibles causas de esta preocupación se confirman en la primera guarda en que vemos a Trucas atravesando un plano panorámico repleto de manchas.

Se aleja por la derecha como si huyera de algo o de alguien a juzgar por el gesto aparente de sigilo. Arrastra a duras penas varios pomos de témpera. Es la primera información sobre su real tamaño ya que los envases de pintura tienen prácticamente el mismo largo que su estatura.

Al avanzar, en la página de créditos y en la portada que son aprovechadas conjuntamente en sus posibilidades panorámicas vemos un hecho consumado: los pomos de pintura han sido usados por completo ya que sólo quedan sus restos.

Las “paredes” o las hojas profusamente manchadas sobre las que transcurre la acción dan muestra de la actividad realizada. De Trucas sólo vemos una parte de una de sus piernas que asoma en actitud de huida en el extremo derecho de la página, exactamente en el corte de la hoja. Este procedimiento metonímico promueve el gesto lector de dar vuelta la página para comprobar las consecuencias de la fuga.

En pocas palabras: la narración ya ha comenzado por los bordes del libro y todo parece indicar que se trata de una travesura gráfica.

En esta decisión gráfica de transgredir los límites del marco planteado por el corte de página se manifiesta además un procedimiento metaficcional: ¿Trucas huye de la historia narrada o del libro? Este límite difuso entre ficción y mundo real quiebra la inmersión del lector en el mundo ficcional haciendo evidente el carácter material del libro que se tiene entre manos.

Ya en lo que sería la historia propiamente dicha (más allá de los para textos) vemos que en la página izquierda una enorme mano también verde que supera el tamaño de Trucas asoma desde el ángulo superior izquierdo ostentando un índice acusador dirigido al causante de las manchas.

Nuevamente se manifiesta la parte por el todo ya que queda en el terreno de la ambigüedad saber quién es el dueño o la dueña de la mano verde. El cuerpo de Trucas es pura evidencia de la picardía realizada: se ha convertido en un monstruo multicolor. La página de la derecha está en blanco (así sucederá en las dos acciones siguientes).

Podría pensarse que este espacio en blanco genera mayor intriga al hacer más evidente la elipsis de la acción previa a la que sobrevendrá: en este caso la escena omitida es la preparación del baño en una tina. Dar vuelta la página en blanco devela el enigma mostrando el efecto de la acción silenciada: la mano sumerge a Trucas en la tina. Y si avanzamos con la lectura, en la doble página siguiente veremos a Trucas luego del baño, empapado y chorreando agua mezclada con pintura que impregna el piso.

En la siguiente panorámica (doble página) el personaje, furioso tras dejar un rastro de agua manchada en ambas hojas, toma una drástica decisión.

Rasga la página blanca y este acto es representado por los dobleces que su enfurecida acción ha producido y un fondo gris que estaría dando cuenta del interregno entre dos planos de representación. En la página siguiente asoma su cabeza al otro lado.

Trucas entra por el borde de la página izquierda al reverso de la ficción de la que participaba y de la cual escapó al ser castigado por su travesura. Lo primero que se encuentra es sorprendente.

Se trata nuevamente de un procedimiento metonímico ya que lo que asoma en la página derecha es el largo extremo de un lápiz (5).  Para ver su continuación el lector no tiene otra escapatoria que dar vuelta la página.

Lo que se encuentra puede hacer estallar ciertas hipótesis puesto que en la doble página vemos que el aparente lápiz era en realidad la parte final de la cola de un dragón alado. La representación de su enormidad nuevamente está apoyada en otra sinécdoque (6): para ver la cabeza humeante y un ojo abierto que sugiere que algo pasó en su parte trasera, tenemos que dar vuelta la página.

A su lado, nuevamente hay una página en blanco. El lector, quizás ya entrenado por las anteriores páginas en blanco, estaría de este modo invitado a prever que algo sucederá en ese silencio. La página siguiente responde: se lo ve a Trucas colgando del “lápiz-cola” frente a las fauces abiertas del dragón.

Por medio de la elipsis se ha omitido representar que el travieso Trucas, tan atraído por las artes gráficas, debe haber querido tomar el supuesto lápiz y se vio sorprendido por el brusco movimiento hacia la boca del dragón del lápiz devenido cola.

En la siguiente doble página nos encontramos con una de las formas de la metonimia (ver nota Nº 3): esta vez el efecto por la causa.

El extremo de una llamarada provocada por el dragón persigue al aterrorizado Trucas que intenta escaparse a toda velocidad, acción cuyo peligro amerita el uso panorámico de las dos páginas.

En la doble página que sigue veremos a Trucas humeante y chamuscado por el efecto de las llamas. Intenta salvarse retornando al mundo del que provenía en el reverso de la página, cuyo borde se ve castigado por el fuego. La enormidad del blanco de ambas páginas —la representación gráfica del personaje ocupa menos de la cuarta parte izquierda de la doble página— se ofrece como un refugio tranquilo para el maltrecho personaje a la vez que invita a pensar sobre el cambio de mundos que nuevamente se ha operado y, quizás, sobre la posible nueva travesura de Trucas.

En la doble página siguiente, Trucas comprueba que el tizne provocado por el fuego ha dejado huellas en el papel blanco que constituye el mundo de ficción en el que lo conocimos.

Este descubrimiento es compartido con el lector pues la actitud del personaje está a medio camino entre descubrir por sí mismo el hallazgo y mostrárselo al mismo tiempo a quien lee las imágenes estableciendo un contacto metaficcional entre el mundo del libro y el mundo del lector.

La compulsión gráfica de Trucas ha hecho que en el siguiente par de páginas el personaje, con un gesto triunfal, nos muestre un friso en el que se despliegan las huellas tiznadas de distintas partes de su cuerpo.

Las guardas con las que culmina el libro ostentan el trabajo anterior llevado a su extremo.

Ya no hay página en blanco ni silencio: tan sólo las huellas del arte de Trucas y su pie verde en el extremo izquierdo de la guarda que sugiere una nueva huida hacia quién sabe qué nuevas aventuras gráficas.

La sinécdoque visual y la elipsis total se evidencian como los procedimientos retóricos más relevantes de esta narración visual en la que lo no dicho colabora con el efecto sorpresivo del relato. Funcionan a la vez como motor de avance (para saber a dónde conducirían los sentidos sugeridos hay que dar vuelta la página) y como alimentador de hipótesis que se nutren del equilibrio lúdico entre lo manifestado y el silencio.

Otro rasgo interesante y peculiar de Trucas, como vimos en este recorrido con lupa, es la ficcionalización de la materialidad del libro: el universo donde se mueve el personaje revela la trama del libro ficcionalizado y su revés. El escape al otro lado de la hoja y al borde del mundo del libro escenifica y desnuda el sinuoso límite entre lo real y lo ficticio.


Notas

(1) Pienso la edición como un lenguaje artístico que puede ser leído por quien toma un libro entre manos y al editor, a su vez, como lector y actor estético de los libros que edita. Las decisiones de la ilustración en los libros-álbum no pueden existir aisladas de las decisiones de la edición (esto se puede hacer extensivo a todos los libros ilustrados).

(2) Gedovius, Juan. Trucas. Guión y dibujos de Juan Gedovius. Diseño de Joaquín Sierra Escalante. México, Editorial Fondo de Cultura Económica, 1997; Colección Los especiales de A la orilla del viento.

(3) La sinécdoque es una de las manifestaciones más habituales de la metonimia, figura retórica que consiste en la sustitución de un término por otro que guarda con el primero una relación de contigüidad real, extralingüística (en los casos analizados estamos hablando de una contigüidad que se manifiesta en lo visual). Otras manifestaciones propias de la metonimia son la sustitución del continente por el contenido (p.e.: “tomemos un chopp” en vez de “tomemos una cerveza”), o la sustitución de la causa por el efecto (como cuando refiriéndose a un cuadro se nombra a su autor, o sea a su “causante”, p.e: “se compró un Picasso”. En el análisis de Trucas veremos un ejemplo visual de este último caso de metonimia en que se reemplaza la causa por el efecto (encuentro del personaje Trucas con el dragón alado).

(4) Podría tratarse de una de las manifestaciones de lo que el especialista Jesús Díaz Armas denomina “desbordamiento narrativo” (Díaz Armas, Jesús. “El contrato de lectura en el álbum: paratextos y desbordamiento narrativo”. En: Primeras Noticias de Literatura Infantil y Juvenil. Revista de Literatura Nº 222; Especial Ilustración; Barcelona, Centro de Comunicación y Pedagogía, 2006; págs. 33-39.). En este caso, elementos propios de la materia narrativa tales como la presentación del personaje con determinados rasgos en la tapa y luego lo que ocurre en las guardas, preludian el nudo de la narración gráfica proporcionando así, por fuera de la narración propiamente dicha, una información fundamental que permite atar cabos sobre lo leído.

(5) Tanto en el rasgado de la página como en la aparición del lápiz es posible ver nuevamente manifestaciones metaficcionales consistentes en la aparición continua de elementos materiales propios del universo de la ilustración (como antes ocurría con los pomos de pintura). Se tematizan así tanto la materialidad del libro como los modos de producción gráfica contribuyendo así a la percepción de un límite difuso entre ficción y realidad.

(6) Este es un ejemplo de cómo en muchos libros-álbum e ilustrados se suele combinar en el plano de la imagen la hipérbole con la sinécdoque. La enormidad de las dimensiones es representada por la imposibilidad de entrar en la página.


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19 comentarios sobre “El libro-álbum Trucas y las voces inquietas del silencio”

  1. Silvia dice:

    Me encanta Gedovius, siempre nos permite imaginar más y más y siempre encontramos sorpresas. A mi pequeño de 4 años le encanta, las carcajadas lo comprueban.


  2. ariadna dice:

    soy educadora y tanto a mis alumnos como a mi nos encanta trucas. Pero hemos encontrado una grave dificultad; ya que no hemos encontrado la biografia y/o fotografia de juan gedovius; ya que es importante para nosotros conocerlo y saber quién es, cómo ha sido su historia que lo ha llevado a crear éste cuento y el de Shhh, entre otros. bueno el comentario es que trucas nos ENCANTA


  3. Roberto Sotelo dice:

    Ariadna,

    encontré dos direcciones en la web con información y foto de Juan Gedovius:
    http://sepiensa.org.mx/contenidos/2005/p_sinletras/sinletras_1.htm

    http://www.iberopuebla.edu.mx/noticias_eventos/juanGedovius.pdf

    Otra posibilidad es consultar en los departamentos de promoción de las editoriales Fondo de Cultura Económica o SM México, en las que este autor tiene libros publicados.

    Muchas gracias por su mensaje.


  4. laura dice:

    muy bueno todo!!!!!!!!!!!!!


  5. Pires, Liliana dice:

    Es un libro que me encantó , porque permite que el lector pueda jugar con la imaginación, en el caso de los lectores pequeños despierta la creatividad del pensamiento. Estamos acostumbrados a la lectura de palabras y … cuando debemos leer imágenes nos sorprende cuanto podemos interpretar y decir.


  6. oposiciones educacion dice:

    En algún lugar de México, hace no mucho tiempo, nació un hombre, llamado Juan Gedovius en cuya mano se encontraba el poder para dar vida a distintos personajes; para hacerlo se valía de lápices, hojas, pinceles y tintas multicolores, aunque has de saber que así como los hacía vivir, también era capaz de desaparecerlos: claro está que no sin razones importantes y siempre con ayuda de su goma.


  7. Virginia dice:

    Muy bueno, me llamó mucho la atención cuando lo ví este año, en la feria del libro. Siempre descubrimos algo nuevo y sorprendente.


  8. ROMERO ZAVALA PERLA dice:

    BUENO ESTE LIBRO LE ENCANTO A MI HIJA LE GUSTO TANTO QUE CADAVEZ QUE LLEGA A LA BLIBLIOTECA LO QUIERE LLEVAR A CASA Y ENTONCES YO ME PREGUNTO DONDE? LO PUEDO ADQUIRIR PUESTO QUE ES DEL FONDO DE CULTURA ECONOMICO Y DICE QUE LA VENTA ESTA PROHIBIDA SI ALGUIEN SABE POR FAVOR COMUNIQUEME DONDE LO PUEDO ADQUIRIR


  9. sonia dice:

    este libro es para los que tienen mucha imaginacion como para describir lo que pasa en las escenas de este libro sin letras como expresar los sentimientos de trucas o como de finir lo qu le pasa yo sabria hacerlo y tansilo soy una niña de 12 años recien cumplidos en octubre.


  10. ROSARIO RODRÍGUEZ dice:

    hola buenas noches,
    Quisiera saber si de casualidad hay un correo electrónico o facebook de Juan Gedovius, al que le pueda mandar una carta que le realizaron mis pequeños de preescolar 2.
    gracias


  11. Manuela dice:

    Seria posible comprar el libro? Gracias


  12. María José dice:

    Estamos de acuerdo en que Trucas es un libro excepcional, pero es mucho más rico a través de a los comentarios acertadísimos de Cecilia. Gracias.


  13. Yoalli dice:

    ¡Excelente libro! Desde que mi hija lo vio en la librería del FCE quedó encantada y es de sus favoritos.


  14. laflak dice:

    me parece q es chevere
    y mas que todo para los niños
    hace volar su imaginacion


  15. Jorge luna dice:

    Juan Gedovios: eres uno de los mejores ilustradores infantiles del mundo.


  16. Lety dice:

    Me encanta la forma como van desglosando la historia, hay muchos detalles que no los note laprimera vez que vi el texto


  17. Paula dice:

    Está increíble el libro de Gedovius, creo que es uno de los grandes ilustradores actuales. Y el análisis es muy acertado e iluminador… Gracias.


  18. Magalí dice:

    Hola no deja de sorprenderme este libro es genial, despierta la imaginación de cualquier lector, mi hija de 3 años quedó enamora de él y no es para menos excelente.


  19. TERESA OLIVERA dice:

    ESTA HISTORIA ES FACINANTE, AMI HIJO DE PREESCOLAR LE ENCANTO Y NO DEJA DE HABLAR DE LA HISTORIA DE TRUCAS, EL SE VEE REFLEJADO EN ESE PERSONAJE.. MUY BUEN ANALISIS.


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