Marina

Carlos Ruiz Zafón
Barcelona, Editorial Edebé, 2003. Colección Escritores de Hoy (disponible también en la colección Nómadas de la misma editorial).
Barcelona, Editorial Planeta, 2008. Colección Autores Españoles e Iberoamericanos.

por Raúl Tamargo

Óscar Drai, el protagonista y narrador de la novela, regresa a Barcelona quince años después de los hechos que inmediatamente pasará a relatar, y que transcurren durante una semana, en mayo de 1980. Al momento de los sucesos, Óscar tenía quince años y vivía en un internado.

La precisión con que queda enmarcada la historia (tiempo y lugar claramente definidos) contrastan con una serie de vacíos o ausencias que se presentan de inmediato y que preparan al lector para lo extraordinario o lo sobrenatural.

Las primeras palabras del libro son: “Marina me dijo una vez que sólo recordamos lo que nunca sucedió.” Durante los días que ocupan el relato, nadie -ni en la escuela ni entre sus familiares- tendrá noticias de Óscar. Más adelante (aunque también en las primeras páginas) se describe una Barcelona que parece distanciada de la del presente de la narración por un tiempo mayor a los quince años enunciados. Como parte de esa descripción se leen fragmentos como “espejismo de avenidas y callejones” o “al eco de calles que ya no existen”. Hay grandes mansiones abandonadas, restos de una opulencia anterior a la Guerra Civil.

En uno de sus frecuentes paseos por el barrio de Sarriá, atraído por un gato (luego sabremos que se llama Kafka), Óscar entra en una de estas mansiones y descubre que no está deshabitada. No del todo voluntariamente, roba un reloj. Devolverlo le servirá de excusa para regresar a la mansión. Allí conoce a Marina, una chica de su edad, que vive con Germán, su padre. Por decisión propia, están aislados; no tienen electricidad, Marina no concurre a la escuela, Germán no trabaja. Reciben al intruso con hospitalidad. Los chicos entablan amistad. Óscar confiesa a su amiga haber entrado a su casa, la primera vez, estimulado por el misterio. Será el misterio, también, el motor de una historia que habrán de vivir los dos muchachos.

Marina ha observado que una mujer con capa y capucha negras visita todos los meses, en fecha fija, el cementerio de Sarriá. La tumba sobre la que deposita sus flores no tiene placa que recuerde el nombre del muerto; sólo el grabado de una mariposa negra. Nuestros protagonistas la siguen, se internan en una suerte de invernadero abandonado, descubren unos muñecos que parecen tener vida. Es el comienzo de una larga investigación. El lector irá avanzando en ella junto con Marina y Óscar.

Los protagonistas de esta nueva historia son un inmigrante polaco de apellido Kolvenik y su esposa, de origen ruso, llamada Eva Irinova. Kolvenik trabaja en una fábrica de elementos ortopédicos en los años 20. Diseña unas manos artificiales para el hijo del dueño, quien se había accidentado. Como retribución, Sentís, el propietario de la fábrica, ordena compartir su herencia entre su hijo y Kolvenik. Sentís hijo se vuelve hostil con este último. Eva es una cantante muy joven, huérfana, que trabaja desde niña para dos tutores crueles y explotadores. Kolvenik la conoce y le propone casamiento. Compra el teatro donde ella actúa y el día de la boda, los tutores de Eva (que se resistían al matrimonio) rocían su cara con ácido. A partir de entonces, todas son desgracias para la pareja y su entorno.

El desarrollo de esta historia, ocurrida cuarenta o cincuenta años antes, aparece en las voces de los protagonistas secundarios, en la medida en que los dos chicos van tomando contacto con ellos. Claro que estos contactos estarán repletos de peripecias en las que varios personajes pierden la vida y los propios muchachos arriesgan las suyas.

A Kolvenik se lo supone muerto, pero ellos acaban por descubrir que vive, aunque en estado de degradación. Víctima de una enfermedad degenerativa, fue presa de una obsesión: luchar contra la muerte. Sus investigaciones lo llevan a extraer el suero de una mariposa negra y con ella consigue prolongar la vida. Al mejor estilo del género fantástico, el estado en el que derivan quienes fueron tratados por Kolvenik (él incluido), es solamente sugerido. No hay una descripción precisa. Carlos Ruiz Zafón trata de mantener en el lector esa vacilación que observara Todorov (*). Sólo sabemos que se trata de un estado intermedio entre lo humano y lo bestial.

La novela contiene numerosos elementos utilizados por el género policial, por el relato gótico, por el fantástico en general. Estos elementos dejan sus huellas en el lenguaje, de manera tal que el vocabulario utilizado está nutrido de palabras como hedor, cementerio, oscuridad, luna, fantasmal, vapor, enfermedad… Los hechos ocurren en lugares tan inquietantes como mansiones abandonadas, calles brumosas y solitarias, cementerios, alcantarillas; casi siempre de noche, casi siempre entre las sombras. El médico que le abrió las puertas de Barcelona a Kolvenik a su arribo desde Polonia lleva por apellido Shelley. María es el nombre de pila de su hija (hacia el final descubriremos que no es su hija), de modo que es presentada como María Shelley, en alusión a la autora de Frankenstein.

Las dos historias acabarán bajo el signo de la muerte. El final de Kolvenik y su entorno (todo termina envuelto en llamas) es una consecuencia lógica del relato y cumple con las expectativas generadas por la trama. La muerte de Marina, en cambio, es tal vez un recurso para dar cierre a las peripecias de un protagonista adolescente que se convierte en adulto y que, adulto, regresa para narrar.

Marina es una novela escrita al amparo de varias tradiciones literarias; ostenta (despreocupadamente) los lugares comunes que en otros casos se intentan disimular; es un buen entretenimiento, con el acento puesto en lo argumental, llena de personajes e historias. Bien escrita, bien “construida”, no le cambiará la vida a ningún lector, pero posiblemente servirá de estímulo para la búsqueda de otras lecturas.


Nota

(*) “…es necesario que el texto obligue al lector a considerar el mundo de los personajes como un mundo de personas reales, y a vacilar entre una explicación natural y una explicación sobrenatural de los acontecimientos evocados. Luego, esta vacilación puede ser también sentida por un personaje de tal modo, el papel del lector está, por así decirlo, confiado a un personaje y, al mismo tiempo la vacilación está representada, se convierte en uno de los temas de la obra…” Todorov, Tzvetan. Introducción a la literatura fantástica. México, Editorial Coyoacán, 2002; pág. 30.


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5 comentarios sobre “Marina”

  1. Sylvia dice:

    Está muy bien la reseña..pero hubiers sido mejor obviar el final no?…


  2. Raúl dice:

    Agradezco el comentario crítico. Acuerdo con él. La idea era, simplemente, remarcar que se trata de un libro con el acento puesto en el entretenimiento.


  3. vane dice:

    acabo de terminar el libro de Marina y me ha encantado pero no lo he entendido del todo..lo que dice al principio y al final : solo recordamos lo que nunca sucedió..quiere decir que la historia que cuenta Oscar nunca llegó a pasar? y que solo está en su imaginacion? de ahi que le encontraran perdido en la estacion
    no lo entiendo


  4. marina dice:

    hola¡¡
    No suelo escribir comentarios en estas webs pero es que este libro me ha encantado.Me lo compre porque se llamaba marina, como yo y tarde dos días en terminarlo. Al final del libro cuando murió marina no pude evitarlo y me puse a llorar.Me acuerdo que cuando llegaba del colegio me ponía a leerlo y como tenía que estudiar lo apartaba para hacer los deberes pero no podía concentrarme intriga y terminaba cogiendo otra vez el libro.No ha habido ni un solo libro que me haya leído que tan intrigante como este. Al terminar de leer marina me puse a leer la gama de crepusculo y no tiene nada que ver con marina.La historia es muy romantica pero no tiene intriga.Todavía voy por el final de luna nueva(me quedan cien paginas mas o menos) pero voy a dejar de leerlo.No me gusta dejar los libros medio leidos pero cuando un libro aburre para que leerselo?
    Ahora me he comprado la sombra del viento de carlos ruiz zafon, el que escribió marina.Estoy segura que me sorprendera tanto como marina.Ademas por como
    describía Oscar a marina en el libro, marina se parece mucho a mí, misma edad, mismo color de ojos y piel muy blanca.Si sabeis algo de que van a rodar una película poneros en contacto conmigo porque me encantaría tener el papel de marina.Un beso a todos.


  5. Anonimo dice:

    ¡Marina es uno de mis libros favoritos!. Una cosa, en una reseña un aspecto importante es no contar de que va la historia, y tu has hecho una especie de resumen. Aunque también has puesto tu opinión, pero creo que tu reseña no está del todo bien.


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