Antes de la tele

Yvan Pommaux
Ilustraciones del autor.
Color de Nicole Pommaux.
Traducción de Carlos Fanlo Malagarriga.
Barcelona, Corimbo, 2005. Colección Álbumes ilustrados.

por Marcela Carranza

El autor de la serie del gato-detective John Chatterton nos ofrece en Antes de la tele un libro-álbum documental de singular calidad. Ya no hay animales antropomórficos, ni cuentos de hadas convertidos en casos policiales. La historia es realista y lo que se cuenta es la memoria de la infancia. Juan, un niño que en 1953 tiene ocho años, es quien nos guía a través de su mundo, el mismo mundo que vivieron los abuelos de los pequeños lectores actuales, como bien lo explicita la última página del libro.

Podría decirse que en estas memorias de la infancia tiempo y espacio son los protagonistas principales, de allí que los cambios efectuados por la traducción para un innecesario acercamiento al lector español, resulten forzados y por momentos contradictorios. El clima nostálgico de la narración, casi en clave autobiográfica, remite sin dudas al autor. Alain Moret, el protagonista de Avant la télé (1) es un alter ego de Yvan Pommaux, sus vivencias se sitúan en un tiempo, pero también en un espacio. Alain, como el autor, es francés y vive en una pequeña localidad francesa. ¿Cuál es la necesidad de modificar la nacionalidad del protagonista y transportarlo a una ciudad española?

Las imágenes en este libro-álbum ocupan un lugar central y poseen valor documental. Detalles de la ilustración están allí para recrear un cuadro de época y de lugar. El formato apaisado del libro permite el despliegue de las magníficas ilustraciones, que, como suele suceder en la obra de Pommaux, nos remiten en sus recursos a la historieta y al cine. Ejemplo de ello son las impactantes ilustraciones a doble página que abren el libro donde el texto escuetamente dice: “Desde julio de 1936 a la primavera de 1945… … había guerra. “ Las imágenes sombrías superpuestas muestran de manera simultánea escenas de la Segunda Guerra Mundial: soldados en la trinchera; la Gestapo y sus emblemas; los combates; los campos de concentración; familias emigrando a pie con sus pocas pertenencias; tanques de guerra; bombarderos; hombres caídos en el campo de batalla… Esta doble página, casi a la manera de un videoclip, es suficiente síntesis de los horrores de la guerra. Al dar vuelta la hoja los fondos claros y luminosos dan cuenta de una nueva etapa, la que se inicia desde el fin de la guerra y el nacimiento del pequeño protagonista. Y aquí aparece una primera incongruencia de la edición española. A pesar de los esfuerzos de la adaptación por aunar ambos conflictos bélicos (2) resulta evidente que la guerra que sufrieron los padres de Alain no es la Guerra Civil Española. Lo forzado de la adaptación española se hace evidente también en las escenas callejeras. Si el protagonista hubiera seguido siendo un niño de una pequeña localidad francesa a nadie le sorprendería que en la imagen algunos de los negocios exhibieran su nombre en francés. O bien se modifican todos los nombres y la “Boucherie” pasa a ser “Carnicería”, o bien dejamos al niño vivir con desenvoltura en su Francia natal.

“¿Cómo era en 1953 la vida de un chico de ocho años…?”

El libro se construye a partir de la respuesta a esta pregunta. “En 1953 no había ordenadores, ni prácticamente televisores, pocos coches y, por tanto, tampoco autopistas. No existían hipermercados ni «supers», tampoco juguetes de plástico. Pocas familias disponían de nevera, y aún eran más escasas las que tenían teléfono.” Un mundo tal vez imposible para la mirada de los lectores infantiles actuales.

El plano del edificio que la familia de Juan comparte con sus vecinos y las actividades hogareñas resultan elocuentes: un baño compartido por todos los habitantes del edificio; el horno a carbón; la familia reunida para escuchar los programas radiales; la bolsa de agua caliente para la cama y la compra de bloques de hielo para el congelador. La ilustración mediante la combinación de viñetas y el uso de globos de diálogo ejemplifica la información dada por el texto mediante situaciones puntuales y diálogos entre los personajes permitiendo un mayor acercamiento al mundo cotidiano de Juan. Sabemos de la vida de Juan y sus padres, pero también de sus amigos, vecinos y abuelos.

En la realidad de Juan la escuela y su maestro ocupan un lugar privilegiado. Es Ricardo, su maestro, quien transmitirá a Juan la pasión por el dibujo. En la escuela se perciben también las diferencias de clases; percepción que se focaliza en la mirada infantil del protagonista. Así Gerardo Torrente es el compañero insoportable cuya madre adquiere cada año un Cadillac nuevo, mientras su amigo Antonio pertenece a una familia de inmigrantes rusos que, como otras familias, viven en un alojamiento minúsculo.

Por momentos imágenes y texto dan lugar a situaciones que vistas a la distancia resultan humorísticas, como la clase de ‘instrucción cívica y moral’ de Don Ricardo contra el alcoholismo, en la que el maestro sostiene con displicencia un cigarrillo en la boca, o la secuencia en que Raúl llama a su novia por teléfono debiendo soportar la forzosa intromisión de porteras y telefonistas. En esta memoria nostálgica de la infancia el cine ocupa un lugar especial. Actores, películas y dibujos animados reciben su homenaje en las ilustraciones a doble página que Pommaux les dedica.

Juan es testigo de un mundo en movimiento; como nunca en la historia de la humanidad los sucesos históricos, cambios tecnológicos y descubrimientos científicos de la segunda mitad del siglo XX han modificado la vida de las personas. Pommaux, niño de 1953 y abuelo del siglo XXI encontró en este libro una hermosa manera de compartir con sus lectores infantiles, como un abuelo lo haría con su nieto, un momento de la Historia de nuestra sociedad y ante todo, una porción de sus recuerdos.


Notas

(1) Nota de Imaginaria: Alain Moret, el niño protagonista del libro en la edición original francesa (Avant la télé; París, L’ecole des loisirs, 2002), pasa a ser Juan Romero – que “vive en una ciudad media española”- en Antes de la tele.

(2) Lamentablemente no tenemos el original francés para comparar ambas versiones, pero la inclusión de imágenes y fotografías de la Guerra Civil Española en la ilustración de Pommaux de la Segunda Guerra Mundial, así como la ampliación de la fecha del conflicto a julio de 1936 dan la impresión de ser estrategias poco felices de la adaptación. Es interesante reflexionar aquí sobre los criterios que guían las traducciones y las libertades que las mismas se toman en los libros para niños.


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5 comentarios sobre “Antes de la tele”

  1. Antonio Navarro dice:

    Hola , buen dia , les escribo desde la Cd. de Reynosa ,Tamaulipas en Mexico y es solo para preguntarles si saben en donde puedo adquirir el libro Antes de la tele.Ojala me puedan ayudar.
    Gracias.


  2. Nestor Buffa dice:

    Hola, buenos días, soy de Buenos Aires, Argentina y también me gustaría conseguir:”Antes de la Tele”.¿Podrían informarme donde conseguirlo y el precio sugerido?.Desde ya muchas gracias.


  3. Lourdes dice:

    esta muy bueno el blog lo leimos con Jazmin Clemente y no le cambiariamos nada, toda la información que hay nos sirve para estudiar, trabajos, etc. Muy Bueno! Besos.


  4. wendy dice:

    ola muy buenos dias yo tengo ese
    libro en mi biblioteca me gusta mucho
    leerlo es muy lindo pues publica como
    era antes de la television y las computadoras
    pues ahi ya existia el telefono
    espero que en su biblioteca de la escuela o otro
    lugar tengan ese cuento y lo puedan leer
    espero…
    bybye
    cuidense ,,, dios me los bendiga


  5. Tessie dice:

    Hola, si quieren ponerse en contacto conmigo, vivo en México y puedo hacerles llegar el libro :)

    tessiesolinis@hotmail.com


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