El Cascanueces

E.T.A. Hoffmann (texto) y Roberto Innocenti (ilustraciones)
Diseño de Rita Marshall.
Traducción de Humpty Dumpty.
Barcelona, Editorial Lumen-Sudamericana, 1996.

por Marcela Carranza

“Un reino donde las cosas más maravillosas
pueden ser vistas
por quienes tienen ojos para verlas.”

E.T.A. Hoffmann

Cuántos de nosotros conocimos El Cascanueces a través del ballet de Tchaicovski e ignorábamos que el músico ruso se inspiró en un cuento para niños creado por un escritor, músico, pintor, dramaturgo y también jurista alemán llamado Ernst Theodor Amadeus Hoffmann (1776-1822). Hoffmann, gran admirador de Mozart, cambió su tercer nombre por el del músico austriaco y durante muchos años se ganó la vida como crítico musical, compositor y director de orquesta. Quizás porque su escritura rebela la profesión musical del autor, no sólo Tchaicovski se inspiró en un relato de este polifacético artista; tres de sus cuentos sirvieron de base para la ópera de Offenbach: Cuentos de Hoffmann. Una de sus historias más siniestras y famosas, “El hombre de arena”, dio origen al ballet Copelia de Leo Delibes; y su personaje, el Kapellmeister Kreisler, inspiró la obra para piano Kreisleriana de Robert Schumann.

El Cascanueces y el rey de los ratones fue publicado en 1816, en pleno auge del cuento maravilloso en Alemania. Recordemos que los Hermanos Grimm habían editado por primera vez su compilación de cuentos de hadas pocos años antes, en 1812.

Pero vayamos a El Cascanueces de Hoffmann. Si bien este cuento ha sido definido como uno de los más “apacibles” de este autor, los elementos grotescos y perturbadores que suelen definir su obra también están presentes en este cuento para niños con desenlace feliz.

No podría existir un espacio y un tiempo más amables para enmarcar esta historia: el hogar de los Stahlbaum, una familia burguesa a punto de festejar la Nochebuena. Sin embargo dentro de este mundo cotidiano y confortable, con juguetes y cuidados maternales, existe un personaje fuera de lo común: el Padrino Drosselmeier, un relojero y artesano, fabricante de juguetes. Drosselmeier es quien trae al Cascanueces al hogar de los niños Stahlbaum en la noche de Navidad. El relojero y su juguete comparten características similares: ambos son feos, grotescos, desproporcionados y al mismo tiempo objeto del cariño de los niños, especialmente de Marie, la protagonista. Ambos serán el puente entre dos mundos: el mundo confortable de la familia burguesa y aquel otro mundo, el de los juguetes en guerra con el Rey Ratón.


Detalle de una ilustración de Roberto Innocenti para el libro
El Cascanueces

Si los sucesos maravillosos pueden explicarse desde el mundo “real” a través de los desvaríos febriles de Marie al herirse con un cristal, Drosselmeier dará una segunda explicación mucho más verosímil para la pequeña protagonista y quizás también para los lectores: una explicación que proviene del mundo de los cuentos. El cuento de la nuez Krakatuk con el que Drosselmeier da razones acerca de la guerra entre ratones y juguetes se organiza como un tradicional cuento de hadas, con una princesa hechizada por una bruja y un rey que ofrece la mano de su hija a quien pueda acabar con el hechizo. Pero como su narrador, el cuento no carece de elementos grotescos y el relato se aproxima a la parodia: una reina cocinera que prepara un banquete de salchichas, una Bruja Dama Ratoncia que hechiza a la princesa transformándola en un cascanueces, y la curación de la princesa que consiste en ingerir el fruto de una nuez rota por un hombre que nunca se hubiese afeitado ni llevado botas. Si para los personajes adultos El cuento de la nuez Krakatuk es sólo un cuento delirante, no lo será para Marie ni tampoco para el mismo Drosselmeier quien de manera lúdica y ambigua oficia de intermediario entre ambos mundos. Es Drosselmeier, el artista, el narrador de historias, quien llega a revelar a la pequeña Marie su rol como princesa salvadora del Cascanueces.


Ilustración de Roberto Innocenti para el libro
El Cascanueces

En contrapunto con el apacible mundo de la familia Stahlbaum, el mundo de los juguetes en guerra con los ratones resulta inquietante y perturbador. La amenaza del Rey Ratón, un ser monstruoso de siete cabezas, va “in crescendo” a medida que avanza la historia. Las apariciones nocturnas del monstruo a Marie significan para la niña -pero también para el resto de la familia que percibe las huellas dejadas por el siniestro personaje- la invasión de lo sobrenatural, asqueroso y aterrador en el acogedor espacio del dormitorio de la niña. Si la batalla de los juguetes tuvo su explicación tranquilizadora (al menos para los personajes adultos) a través del accidente de Marie, las apariciones del Rey Ratón son percibidas no sólo por la niña, sino también por el resto de la familia a través de los juguetes y golosinas mordisqueados. De este modo los dos mundos comienzan a cruzarse y las explicaciones tranquilizadoras tambalean. Si el Rey Ratón comenzó siendo una amenaza para los juguetes, y en particular para su príncipe el Cascanueces, Marie llegará a temer por su propia vida a medida que las demandas del monstruo continúan en aumento. Es éste el momento de mayor tensión del relato.

Con gran maestría Roberto Innocenti logra dar cuenta en sus ilustraciones de estas atmósferas disímiles y contrapuestas por las que el lector es conducido a través del texto de Hoffmann. En la escena de la batalla, ilustrada en una doble página, la perspectiva es forzada de manera tal que Marie acorralada junto al armario adquiere la pequeñez de sus muñecas, mientras el mobiliario y los ratones se erigen agigantados por el punto de vista. Desde las sombras, a la manera de un director de orquesta, el padrino Drosselmeier encaramado al reloj, parece dirigir la batalla.


Ilustración de Roberto Innocenti para el libro
El Cascanueces
(click en la imagen para verla grande)

El momento de mayor “climax” de la historia, el de las apariciones nocturnas del Rey Ratón, tiene su equivalente en las imágenes. Marie apenas se asoma entre sus sábanas en el borde izquierdo de la hoja, mientras el Ratón de siete cabezas se inclina sobre ella y su muñeca como si estuviera a punto de devorar a ambas. La garra del ratón se magnifica en la sombra de la pared junto a la almohada de Marie, mientras un grupo de ratones invade su cama. La perspectiva nuevamente es forzada de manera tal que las paredes de la habitación y su ventanal están a punto de desmoronarse sobre la aterrada niña, dando cuenta de lo opresivo de la escena.


Ilustración de Roberto Innocenti para el libro
El Cascanueces

Si las ilustraciones de Innocenti, como el relato de Hoffmann, no temen mostrar a sus pequeños lectores momentos de angustia y opresión, tampoco escapan al gusto por el juego humorístico. La escena del cuento de la nuez Krakatuk en la que Drosselmeier y su amigo se encuentran fumando las pipas en el centro de un enorme bosque asiático, da lugar en la imagen al humor y el delirio. Acorralados por un pantano, en lo alto de un peñasco ambos personajes se encuentran rodeados por toda clase de animales, cada uno de ellos presa o cazador, o ambas cosas a la vez, en una imagen donde la violencia de la Naturaleza deviene exageración surrealista.


Ilustración de Roberto Innocenti para el libro
El Cascanueces

Luego de vencido el Rey Ratón, suceso al que el lector accede a través de un breve relato a cargo del Cascanueces, la historia cambia abruptamente de tono y Marie inicia su viaje por el mundo maravilloso de los juguetes. En la ilustración de Innocenti la perspectiva es forzada de manera tal que el lector de la imagen, empequeñecido frente al enorme armario, es invitado a emprender el viaje junto a Marie con su guía, el Cascanueces. Como un “voyeur” Drosselmeier observa la escena escondido en las sombras, detalle de la imagen que no está en el texto, pero que refuerza el rol de “celestino entre dos mundos” de este personaje.


Ilustración de Roberto Innocenti para el libro
El Cascanueces

Dulcilandia es, a la manera de un País de Jauja para niños, descripta con profusión de detalles donde no se ahorran paisajes de golosinas, encantadores seres de azúcar y piedras preciosas, castillos de mazapán y princesas-muñecas. La algarabía y el colorido de las extensas descripciones del texto cobran vida en la ilustración de Innocenti. Encaramado a una torre el padrino Drosselmeier sostiene una de las manecillas del reloj.


Ilustración de Roberto Innocenti para el libro
El Cascanueces
(click en la imagen para verla grande)

El viaje maravilloso de Marie tiene su tiempo y como muchos otros viajes famosos en las historias para niños finaliza al despertar la protagonista. Pero el narrador no permite que las cosas sean entendidas de esta manera y en complicidad con el lector explica:

“Querido lector, tú entiendes lo que había ocurrido, ¿verdad? Marie, confundida por todas las cosas maravillosas que había visto, se había quedado dormida en el Castillo Mazapán, y los pajes, o tal vez incluso las princesas, la habían llevado a su casa y la habían metido en la cama.”

De este modo narrador y lector son los únicos que aún creen en el relato de Marie, mientras los adultos, incluso el padrino Drosselmeier y su hermano Fritz, definen su historia como un absoluto disparate. La aparición del Cascanueces bajo la apariencia del joven sobrino de Drosselmeier en casa de Marie, simplemente desbarata la versión del sueño. Como ya nos lo había adelantado el narrador, el desenlace toma partido por el mundo maravilloso y Marie se transforma en la feliz princesa que parte en una carroza de oro tirada por caballos de plata rumbo al Castillo de Mazapán con su amado príncipe Cascanueces.


Ilustración de Roberto Innocenti para el libro
El Cascanueces


Marcela Carranza (garrik@fibertel.com.ar) es maestra, Licenciada en Letras de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina), y Magíster en Libros y Literatura para Niños y Jóvenes (Universidad Autónoma de Barcelona-Banco del Libro de Venezuela-Fundación Germán Sánchez Ruipérez). Como miembro de CEDILIJ (Centro de Difusión e Investigación de Literatura Infantil y Juvenil) formó parte de la coordinación del programa de bibliotecas ambulantes “Bibliotecas a los Cuatro Vientos” y del equipo Interdisciplinario de Evaluación y Selección de Libros. Publicó artículos en revistas y participó como expositora en congresos de la especialidad. Actualmente se desempeña como coordinadora de talleres en el área de la literatura infantil y juvenil en la Escuela de Capacitación Docente (CePA), de la Secretaría de Educación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y profesora tutora en el Postítulo de “Literatura Infantil y Juvenil” de la misma institución.


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15 comentarios sobre “El Cascanueces”

  1. PAOLA dice:

    ¡Por favor! ¡qué joya de la ilustración! el punto de vista desde donde trabaja, los detalles, la cantidad de cosas que incluye y nada está de más. ¡BRILLANTE! Gracias por compartirlo.


  2. manu dice:

    las ilustraciones estubieron re buenas


  3. veronica dice:

    wow, me incantaron las ilustraciones van mas haya de la imaginacion. es un super libro.


  4. Andres Servando llopis dice:

    Mis nietos están encantados. Desde los de 2 años hasta los de 6.
    Yo he redescubierto a Hoffmann y a Tchaikoowsky
    Gracias, Marcela.


  5. dolores cortes dice:

    Me encantaron las ilustraciones y me gustaría poder comprar el libro en México.
    ¿Saben cómo o donde puedo adquirirlo?


  6. Arturo Robles dice:

    Marcela:

    Agradezco mucho su trabajo, el cual tendrá una fuerte influencia en el mapa conceptual que les estoy preparando a mis familiares pequeños.

    Nuevamente reciba mi agradecimiento y le pido que continúe con la labor que está desarrollando.

    Un saludo a su bello país.


  7. Inès dice:

    Yo lo tenìa ese libro. Asi exacto esa ediciòn. Me siento mal porque no lo encuentroooo.


  8. karla ramirez dice:

    exelente


  9. Carolina Cantillana dice:

    Hola soy Profesora Especializada en Danza y siempre es bueno recibir análisis literarios sobre los argumentos del ballet. He estado recopilando material sobre la semiología en la ópera, el ballet y el teatro. Les recomiendo estudiar a Lavelli.
    Cariños desde Chile


  10. berta flores dice:

    maravilloso bien detallado, hermosas ilustraciones,feliz y agradecida de que lo comparta con personas como yo .


  11. Lídia Gázquez dice:

    Hola Marcela,

    Encantada con todo el trabajo que hacéis de documentación sobre temas de literatura e ilustración. Mis felicitaciones. Conocimos a Innocenti la semana pasada, dio una charla en Barcelona y me ha sido de mucha utilidad todo vuestro trabajo para conocer mejor su maravillosa obra.

    Saludos!


  12. emo dice:

    hola llo es toi asiendo mi tarera y no encuentro
    que escribir y quiero mandar saludos ami
    familia y es toi felis


  13. Milagros dice:

    Me gusto mucho el cuento y las imágenes son preciosas.
    Quisiera leer el libro completito se ve lindo.


  14. Diego dice:

    Hola..sabes donde puedo conseguir esa edición en Argentina?


  15. Paco G. Prinetti dice:

    Preciosas ilustraciones, entendedoras para los adultos y mágicas para los niños. Muy logrado el resumen- análisis de la autora de la página. Os felicito.
    Primitivo LLamas


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