Ana Camusso

Informe preparado por César Da Col

Foto de Ana Camusso“Creo que ilustrar es ejercer una de las únicas funciones que la sociedad humana le depara al artista visual para que sea productivo y útil. La ilustración, por ello, es un dibujo en circunstancia. Y el ilustrador es un artista en circunstancia. Porque al ilustrar, el ilustrador trabaja en los límites mismos de su libertad como artista. Al ilustrar, la libertad del artista se circunscribe a las circunstancias que un texto le sugiere. El texto como texto no requiere ser ilustrado. Y el ilustrador trabaja todo el tiempo bajo esa paradoja, y es ése el gran desafío que asume el ilustrador cuando inicia su trabajo.”

Ana Gabriela Camusso nació en Buenos Aires el 26 de febrero de 1959, y actualmente vive y trabaja en la ciudad de Bat-Iam, en Israel. Emigró en 1977 de Argentina y comenzó un periplo que la llevó a distintos lugares, como Colombia, Bulgaria, Estados Unidos y México. En Estados Unidos estudió en la Corcoran School of Art (Washington D.C.) y en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”, en México, D.F. En Acassuso (Provincia de Buenos Aires, Argentina) asistió al taller del artista argentino Leo Tavella para trabajar en la escultura en cerámica.

Camusso se define a sí misma como artista plástica, y ha canalizado también su profesión en la ilustración de libros.

En los últimos tiempos se encuentra dedicada a realizar cortos de animación en coautoría con su esposo, el músico, escritor y también artista visual, David Wapner. Se trata de obras cuya duración oscila entre los 2 y los 5 minutos, en general, con dibujos y pinturas de Ana, y música original, banda de sonido y textos (cuando los hay), de David. “Los cortos —cuenta David Wapner— están editados en un editor de video digital (iMovie), y no utilizamos programas de animación. Ana realiza sus originales con distintas técnicas, desde collage (analógico y digital) hasta acuarela, que es la que predomina en nuestras últimas obras. En tanto, yo empleo para las composiciones el Virtual Singer, un sintetizador virtual de voces que corre sobre un editor de partituras (Harmony Assistant).”

Los cortos pueden verse en YouTube:

“Estas versiones —continúa explicando Wapner— van con textos y títulos en inglés y hebreo (salvo Nana del bosque, que incluye globos de historieta en castellano), porque son los que estamos haciendo circular en Israel.”

Ana Camusso nos cuenta sobre sus primeras lecturas: “Cuando chica lo que existía era el libro. El libro era un objeto deseado, algo para tener en mis manos. Las ilustraciones que incluía, o el texto; todo eso era parte del libro como creación. El libro se autoescribía y se autoilustraba. Las personas que creaban esos textos o estas ilustraciones no eran importantes. Sabía que existían, pero mi tendencia era ignorarlos, dejarlos a un lado. Uno de los libros ilustrados que más recuerdo es Platero y yo de Juan Ramón Jiménez, ilustrado por el español Rafael Alvarez Ortega, de la editorial Aguilar. Lo leí muchas veces y afortunadamente en Castelar, donde crecí, había aún animales, plantas, insectos que invadían el barrio de mi infancia. Es que había muchos terrenos baldíos y hasta pude encontrar un burro parecido a Platero. Luego le llegó el turno a El Principito de Antoine de Saint-Exupéry y también a los libros de María Elena Walsh con ilustraciones de Juan Carlos Caballero. También al diccionario Larousse Ilustrado. Recuerdo las diferentes ediciones de los cuentos clásicos de la literatura infantil: Charles Perrault, Los hermanos Grimm, y Hans Christian Andersen. Muchas eran ediciones económicas, tapa blanda, pero llevaban incluídas las ilustraciones de Gustave Doré. También me compraban de vez en cuando ediciones muy hermosas de Eudeba. Estos libros eran enormes, cada página una pintura. Estas ediciones incluían trabajos de artistas argentinos. Recuerdo uno especialmente ilustrado por Soldi. Y el Martín Fierro ilustrado por Castagnino. Cada libro era una verdadera creación.”

“Y con los pintores —continúa Camusso— me sucedió que en casa había muchas enciclopedias de arte, a las cuales yo visitaba con cierta frecuencia y creo que fueron ellas con sus increíbles imágenes las que me indujeron para que en algún momento de mi vida me largase a pintar. Sin ningún orden, y sin ninguna preferencia yo miraba y miraba pintura. Pintura de todo tipo. Y de todos lados. De todo lo visto, recuerdo imágenes superpuestas: desnudos, ángeles, pescados, jarras, mesas, telas, muchas telas. Pero sí me acuerdo de una imagen de dos ciervos luchando asta contra asta. Esa imagen era un dibujo de una enciclopedia de animales. Pero luego me encontré con algo parecido, esta vez pintado por el propio Gustave Coubert, el creador del movimiento realista francés del siglo XIX. El cuadro de Coubert describe el momento en que unos perros acorralan y matan a un ciervo que está huyendo. También se ven los cazadores. Tanto me impresionó la pintura que enseguida la copié, y creo que lo hice bastante bien. O lo suficientemente bien como para que intentase volver a copiar otras imágenes (*). Yo no sé quién de todos ellos influyeron sobre mí, pero creo que estas imágenes, sin diferenciación alguna —ni por nombre del pintor, ni escuela pictórica, ni por nada más que por ellas mismas—, se consolidaron dentro de mí, y de tiempo en tiempo vuelven a aparecer como en este momento en que estoy escribiendo.”

A partir de 1988, Camusso realizó ilustraciones para libros de diversos autores: Historias de perros y otras personas y El Zoológico por afuera de Horacio Clemente; El otro Gardel, El águila, La noche y Algunos son animales de David Wapner; Cuentos espantosos de Ricardo Mariño; Relatos relocos de Iris Rivera, entre muchos otros. También, ilustraciones suyas acompañan algunos de los cuentos de David Wapner publicados en Imaginaria: “Escúcheme, señor Gutman y “Último sueño de Jonathan Swift”.

En 1999 emigró con David Wapner a Israel. Allí publicó ilustraciones en la revista electrónica mensual CorreoExtremaficción, creación del propio David Wapner. También realizó ilustraciones para el libro Kama tov shebata, editado por Nira Harel y diseñado por el diseñador gráfico israelí Amram Prat, en la Editorial Am Oved.

Con su compañero David Wapner, se dedicó a la realización de talleres de escultura en jardines de infantes y en escuelas primarias, con chicos desde los 3 hasta los 12 años, para el programa trabajaron el Keren Karev y el Ministerio de Educación de Israel.

En la actualidad, Camusso se encuentra abocada en diversos temas. “Pero creo que más que todo estoy dedicada a Little Mondo o Pequeño Mundo o Piccolo Mondo. Es una creación muy personal que ya tiene más de sesenta acuarelas. Se trata de una obra que nació cuando una noche descubrí que había una cantidad de cucarachas paseándose sobre la mesa donde minutos antes había estado trabajando. De allí en más, fundé ese “pequeño mundo”. Con el tiempo descubrí la monumentalidad de esa pequeñez tan cerca de mí, tan próxima e inmediata, y a la vez tan silenciosa y desconocida. Empecé a maravillarme por la existencia de los insectos. Y los admiré profundamente. Porque ellos siempre insisten en existir, no importa cómo ni hasta donde el hombre haya querido exterminarlos. Y entonces empecé a recorrer las calles y recoger pequeñas ofrendas, pequeños objetos que luego disponía sobre la mesa y dibujaba. Luego, invité a mi compañero David Wapner para que se inspirase en ellos y escribiese textos. Y eso les entregó otra existencia, se construían en otra dimensión. Cuando llegué a la imagen sesenta, decidí festejar un cumpleaños simbólico, y empecé a subirlas a la web, y las di a conocer estilo blog, porque era la forma más fácil para mí.”

Para comunicarse con la artista, hay que escribir a vafner@shani.net. Se pueden ver más trabajos suyos en su blog Little Mondo.

Nota de Imaginaria

(*) Ana Camusso se refiere a L’hallali du cerf (1867), de Gustave Courbet (1819-1877). Óleo sobre lienzo de grandes dimensiones (alt. 355, anch. 505 cm), ubicado en el Museo de Bellas Artes y de Arqueología de Besançon. Disponible en la página web del Museo de Orsay, aquí.


Así trabajo

por Ana Camusso

Mi ilustración proviene de la pintura, y yo no tengo el oficio de la ilustración. Por lo tanto no trabajo bajo normas fijas, y me cuesta mucho hacer bocetos, que serán dibujos y que luego serán coloreados. En general las ilustraciones que más me han satisfecho provienen de situaciones absolutamente no planificadas de antemano. Trabajo mucho con mis sentidos, o sea, es muy importante lo que ocurre en el camino, no tengo una meta demasiado clara.

Muchas veces luego de trabajar varios días, descubro que un dibujo que descansaba al margen es lo que más quiero. Y entonces dejo a un lado lo que venía haciendo, y recomienzo. Rehúyo mucho a tener un estilo en mi dibujo. O sea, quiero que la imagen que antecede no sea el modelo para la nueva imagen.

Evito remitirme a soluciones encontradas, trato de buscar nuevos problemas. Cuando trabajo en un conjunto de imágenes eso es bastante difícil, porque en realidad allí domina una idea, el tema. Evito producir “personajes”, porque temo que ellos circunscriban mi dibujo. En ese sentido va un poco mi pelea.

Hay una especie de “esterilidad” que me asusta mucho en el resultado de muchos trabajos realizados para ilustrar libros. Es que creo que la profesionalización puede llevar riesgos, pero a su vez es inherente de cualquier labor humana que se hace en forma constante y prolija. Hay dogmas que nos impiden llegar en forma auténtica y personal a la médula de las cosas. En ese sentido, observo mucho a los chicos cuando dibujan. En ellos el dibujo actúa como una necesidad intensa. No los invaden los problemas estéticos. Bien o mal, lindo o feo, eso es lo que es y es bueno si sirve para comprender el entorno que se tiene que atravesar. Por eso, los dibujos de los chicos están vivos.

Por último, nunca pienso en el niño en el momento de dibujar. Pero pienso que el niño disfruta como el adulto de un buen dibujo, de una buena pintura, del buen arte. Hace poco recibimos un email de un sobrinito de diez años, Guido, que estaba terriblemente emocionado después de visitar la casa y las pinturas de Benito Quinquela Martín en el barrio de la Boca. Y eso sí que a mí me reconfortó.


Obras de Ana Camusso


“Chiflito con mano”. Inédita. Realizada con Illustrator (técnica digital).


“Chiflito”. Ilustración publicada en el Bloguflo de Chiflón.


“Con gatito”. Inédita. Realizada con Illustrator (técnica digital).


“Iosef mocir shabat”. Publicada en el libro Kama tov shebata (Editorial AM, Obed, Israel).


“La cancion del elefante”. Ilustración publicada en el libro Algunos son animales, de David Wapner (Buenos Aires, Grupo Editorial Norma, 2003).


“Las doce hazañas de Hércules”. Ilustración publicada en el libro Las doce hazañas de Hércules, adaptación de Graciela Repún (Buenos Aires, Libros del Quirquincho, 1997).


“Moby Dick”. Ilustración publicada en el libro Algunos son animales, de David Wapner (Buenos Aires, Grupo Editorial Norma, 2003).


“Perrito duerme”. Ilustración publicada en el Bloguflo de Chiflón


Ilustración para la tapa del libro Una isla en un mar de sangre, de Alberto Flórez Malagón (Bogotá, La Carreta Editores, 2005).


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Reseñas de libros: Algunos son animales, de David Wapner con ilustraciones de Ana Camusso

Autores: David Wapner

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